<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472</id><updated>2011-11-27T20:48:54.892-03:00</updated><category term='Valles Calchaquíes en bicicleta'/><category term='Cruce del Abra del Acay'/><title type='text'>ciclo raidismo y Andinismo</title><subtitle type='html'>La intensidad con que se manifiesta la vida en estos valles con su variedad de verdes, los ocres de las montañas y el azul intenso del cielo, es imposible de describir, nuestro Norte es para verlo y “sentirlo”, todas las palabras son inútiles, y cuando uno regresa, se llega a extrañarlo, tiempo que nos dá para descubrir la belleza de lo simple.   Toni</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-1048985359637167476</id><published>2010-09-14T09:37:00.003-03:00</published><updated>2010-09-14T09:55:20.097-03:00</updated><title type='text'>Felicitaciones por el emprendimiento y muchos exitos</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Transcripción del Proyecto:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;"Expedición del Nivel 0 en el Atlántico Sur a la Cumbre de América en Tándem y Ascenso a los Siete Volcanes Más Altos del Mundo Non Stop"&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;República Argentina, Octubre 2010 Abril 2011&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mil metros de Natación en aguas abiertas, 2.000 Km de Mountain Bike, Trekking y cumbres a Cerro Aconcagua 6964 MSNM; Volcanes: Ojos del Salado 6891, Pissis 6882, Bonete 6759, Tres Cruces 6749, Llullaillaco 6739,&lt;br /&gt;Walter Penck 6658, Inca Hausi 6638&lt;br /&gt;Integrantes:&lt;br /&gt;Elizabeth Maiorini de Ciciliani&lt;br /&gt;Guillermo Luis Ciciliani&lt;br /&gt;Objetivo:&lt;br /&gt;Como Matrimonio, realizar una experiencia única de común unión extrema, batiendo nuestros propios records, conviviendo con la Naturaleza, interactuando con la gente de la zona, rescatando su Historia, Cultura y Tradición.&lt;br /&gt;Como Deportistas, aceptar el desafío y avanzar un paso más, en las disciplinas que más nos satisfacen.&lt;br /&gt;Como Escritores, plasmar vivencias, momentos y lugares de nuestro bello país y darlo a conocer al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proyecto:&lt;br /&gt;1ª Etapa: Natación 1 Km.&lt;br /&gt;Playa Varese, Cabo Corrientes, Mar del Plata&lt;br /&gt;Latitud Sur 38º 00’ 52,8” Longitud Oeste 57º 31’ 29,9”.&lt;br /&gt;2ª Etapa: Cicloraidísmo, 2.000 Km&lt;br /&gt;Desde Mar del Plata hasta Base Horcones, Parque Provincial&lt;br /&gt;Aconcagua. Por las Provincias de: Buenos Aires, La Pampa,&lt;br /&gt;Córdoba, San Luis y Mendoza.&lt;br /&gt;3ª Etapa: Trekking y Ataque a la cumbre del Coloso de América 6.964&lt;br /&gt;4ª Etapa: Aproximación, Trekking y Ataque a las Cumbres de los Siete Volcanes Más Altos del Mundo&lt;br /&gt;Bonete: Tercer Volcán más alto del mundo, ubicado en La Rioja.&lt;br /&gt;La aproximación la haremos en auto, nuestro Suzuki 4 X 2 del 98; salvo que encontremos una 4 X 4 disponible por el camino, luego continuaremos en Tándem hasta el Campamento Base al pié del Monte y desde allí trekking a la cumbre.&lt;br /&gt;Pissis: Segundo Volcán más alto del Mundo&lt;br /&gt;La aproximación será directamente desde el Campamento Base del Bonete en Tándem, bordeando el cráter Corona del Inca y la Laguna del Inca Pillo, la más alta del mundo, hasta el Campamento Base del Pissis. Luego trekking por la ruta Sur, que al momento tiene solo dos ascensos reportados por este lado, continuando por el Glaciar de los Italianos hasta la cumbre.&lt;br /&gt;De regreso, a Laguna Brava a buscar el auto y continuar con el próximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Walter Penck: Una de las cumbres menos holladas por su inaccesibilidad&lt;br /&gt;Aproximándonos de la misma manera, auto, bici y trekking, agregaremos un carrito debido a las distancias, pues intentaremos hacer luego de esta cumbre, el Ojos del Salado y esto demanda un trekking de altura por los 5.800 MSNM. Encarando su cumbre por el lado Argentino, Catamarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos del Salado: este sí es el Volcán Más Alto del Mundo, Activo, compartido con nuestro Hermano País, Chile.&lt;br /&gt;Encaramos su cumbre por el Sur, desde el Walter Penck. Una vez hollada, regresaremos por nuestros pasos hacia la ruta al Paso San francisco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres Cruces: La segunda Montaña más alta de Chile, Cuarto Volcán más alto del mundo, con el auto, cruzando por el Paso San Francisco, ingresaremos a Chile y luego de casi 100 Km seguiremos con la misma metodología: bici y trekking hasta la cumbre, después, de regreso a la Argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llullaillaco: El Gigante Gélido de la Puna, Las momias, el Cementerio; un Volcán con el Respeto de los Andinistas junto al Ojos es el Segundo volcán Activo más alto del mundo&lt;br /&gt;La aproximación más difícil, debemos subir hasta San Antonio de los Cobres, en el 2006 llegamos con la Tándem luego de cruzar el Abra del Acay 5.060 MSNM, pedaleo muy, pero muy duro y de allí, definir si continuamos con la modalidad convencional o agregamos el Tren hasta Socompa y luego la bici hasta el pedemonte o Campamento base; luego de hollar cumbre emprender el regreso por tren o bici o a la inversa, esta parte se definirá in situ.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inca Huasi: Casa del Inca, no lo dejamos para el final por ser el Séptimo, alguno debía cerrar la Expedición, pero si, por ser el más cercano a las bellísimas Termas de Fiambalá. En el 2009 llegamos con el auto hasta el Campamento Base, no usamos la bici, esperamos hacer lo mismo, una vez hollada la cumbre, a las Termas y a disfrutar de un asado con los amigos de Fiambalá. Ya de regreso a Mar del Plata, comenzaremos a escribir la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e-mail:&lt;span style="color:#3366ff;"&gt; maresyvolcanes@hotmail.com&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;Página:&lt;/span&gt; www.maresyvolcanes.blogspot.com &lt;a href="http://www.youtube.com/user/maresyvolcanes"&gt;www.youtube.com/user/maresyvolcanes&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Mis Congratulaciones para ambos, ¡¡ Que Teneis Cojones!!!&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Vuestro AMIGO Luis del Campo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-1048985359637167476?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/1048985359637167476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=1048985359637167476' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/1048985359637167476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/1048985359637167476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2010/09/felicitaciones-por-el-emprendimiento-y.html' title='Felicitaciones por el emprendimiento y muchos exitos'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-3788198794085892735</id><published>2007-09-06T21:01:00.000-03:00</published><updated>2007-09-06T21:02:14.130-03:00</updated><title type='text'>LA EXPLORACIÓN DE LA REGIÓN ANDINA DE LA PUNA DE ATACAMA.</title><content type='html'>LA EXPLORACIÓN DE LA REGIÓN ANDINA DE LA PUNA DE ATACAMA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los altos Andes del desierto de Atacama.&lt;br /&gt;La zona conocida como Puna de Atacama en Argentina y desierto de Atacama en Chile incluyendo también las cuencas salinas del sur del altiplano, es un inmenso e inhóspito desierto a 3500 a 4500 metros de altura donde se encuentran los volcanes mas altos del mundo.&lt;br /&gt;De clima rigurosamente seco, en el transcurso de un día pueden repetirse las cuatro estaciones debido a la notoria amplitud térmica. En el poblado jujeño de Tres Cruces se contabilizaron en cuatro décadas un promedio de 337 días de helada al año. La Puna, por encima de los 3500 mts., virtualmente carece de agua y tiene escasas cuencas con ríos de corriente permanente. La densidad de población humana en la poción puneña  de Catamarca es de 1 habitante cada 33 km. cuadrados. La zona andina de Atacama es un desierto de altura despiadado y la porción  que se encuentra entre las altas cumbres y la costa del Pacífico es el sitio mas seco del mundo, registrándose 1 precipitación cada 40 años. Durante décadas guardó espacios blancos en sus mapas y croquis con la leyenda “inexplorado”. Alberga mas de la mitad de las grandes cumbres de occidente y el acceso a dichas cimas es riguroso y complicado. El agua que surca el seco terreno contiene muchas veces arsénico y sales que la hacen no potable y enormes salares y salinas tiñen con su blanco los vastos territorios rojizos o marrones que no conocen el verde de la vegetación. En éste marco algunas expediciones se dirigieron a  sus codiciadas montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las expediciones pioneras y los ascensos de la década del 80.&lt;br /&gt;Cronológicamente, los primeros ascensos de algunos de los cerros mas altos de la región correspondieron a los incas, que los ascendieron por motivos religiosos entre 1480 y 1530. Luego las cumbres permanecieron en absoluta soledad por mas de tres siglos hasta que comenzó lo exploración moderna.&lt;br /&gt;Haciendo una rápida revisión de los pioneros de la misma, debemos retrotraernos a las comisiones de límites argentina y chilena de principios del siglo XX. Las comisiones levantaron croquis de los cordones fronterizos y escalaron algunos nevados de más de 5000 metros.&lt;br /&gt;Luego los científicos – exploradores, entre los cuales los alemanes Walter Penck y Federico Reichert encarnan la máxima expresión, recorren los valles en distintas campañas geológicas. Los mayores logros del primero fueron los primeros ascensos del Incahuasi (6638 mt), San Francisco (6018 mt) y Peñas Azules (5935 mt). Fritz Reichert, escala el nevado de Chañi (5895 mt) e intenta el Cachi (6380 mt) y Antofalla (6409 mt) en 1904 y asciende el Socompa (primer ascenso moderno) e intenta el Llullaillaco (6739 mt) en 1905.&lt;br /&gt;Dando inicio a las expediciones exploratorias deportivas, el punto de partida es la segunda Expedición Polaca (1937) que logra los primeros ascensos del Pissis (6882 mt), Ojos del Salado (6879 mt), Tres Cruces Sur (6749 mt), Tres Cruces Central (6630 mt), Nacimiento (6436 mt), Copiapó (6052 mt.) y Patos (6239 mt).  Esta expedición completó los ascensos de la primera (1934) que había escalado el Mercedario, Ramada, Alma Negra, La Mesa y el Aconcagua. Una tercera expedición polaca fue truncada por  el inicio de la guerra en 1939 pero sin dudas hubiera sido el epílogo de los ascensos exploratorios mas relevantes de la región.&lt;br /&gt;El Conde Aldo Bonacossa dirige en los Andes tres expediciones en 1934, 1937 y 1939, la primera se desarrolló en la zona del Aconcagua (7º ascenso), la segunda a la zona del Fitz Roy y la tercera a la región andina de la Puna realizando los primeros ascensos del Tocorpuri (5755 mt) y el Pili (6046 mt) y ascendiendo el Lincancabur (5916 mt).&lt;br /&gt;En la décadas de 1950 se logran los primeros ascensos modernos del Cachi (1950) por Pellicelli, Hoyegard y Di Pasquo, del Llullaillaco (1952) por Bion González León y Juan Harseim y del Antofalla (1954 mt) por Cvitanic, Rubio y Vallmitjana.&lt;br /&gt;Tras las huellas de los polacos los andinistas del Club Andino Tucumán recorrieron la zona en la década del 50 logrando importantes ascensos entre los que se destacan el primero argentino al Ojos del Salado, el segundo al Solo (6205 mt) y los primeros al ATA (grupo Walter Penck, 6497 mt) y Arrieros (5898 mt). En 1960, Sergio Bossini, también de Tucumán, logra los primeros ascenos del Salín (6029 mt) y del Pular (6233 mt)&lt;br /&gt;Mathias Rebisch (Austria) junto con el matrimonio Bollinder y otros expedicionarios, dirige expediciones logrando el segundo ascenso al Ojos del Salado, el quinto al Llullaillaco (6739 mt) y el segundo al Galán (5912 mt). También escalan varios cincomiles de la zona del paso de San Francisco y los Bollinder logran el primer ascenso del Fraile o Incahuasi Chico (6061 mt). Vicente Cichitti descubre en los 50 la ruta mas directa por Argentina al Ojos del Salado (por el valle de Cazadero Grande) y logra el primer ascenso del Bonete (6759 mt) en 1970. También recorre la zona del Pissis, obteniendo una expedición dirigida por él el priemer ascenso de la cumbre este del Pissis en 1983.&lt;br /&gt;En 1970 una expedición japonesa con integrantes chilenos reclaman el primer ascenso del Walter Penck  y otras cumbres menores de la zona. Gastón Muga (Chile) logra en 1973 el ascenso a dos o tres cumbres del macizo del Tres Cruces y asciende en primera la cumbre norte (6030 mt).&lt;br /&gt;En la década del 80 el antropólogo norteamericano Johan Reinhard logra los segundos ascensos del Pissis y Walter Penck (6658 mt) y segundo del Bonete todos por rutas nuevas. Lleva también a cabo los primeros del Reclus (6335 mt), Gemelos (6196 mt) y segundo del Veladero (6436 mt). Todos estos ascensos los realiza desde la cuenca de la caldera del Inca Pillo, siendo el primer andinista en recorrer la misma. La campaña de Reinhard se completa con innumerables escaladas a más de seismil metros en toda la Puna argentino chilena, buscando rastros de culturas precolombinos. En 1999, en una de sus últimas incursiones en la Puna, descubrió tres momias en la cumbre del Llullaillaco.&lt;br /&gt;Dentro de los arqueólogos argentinos se destaca la actividad de los miembros del CIADAM (Centro de Investigaciones Arqueológicas de Alta Montaña)  en especial de Antonio Beorchia Nigris (italiano, radiacado en San Juan) que recorre la cordillera desde la década del 60, logrando entre otros primeros ascensos el del Veladero en 1985.&lt;br /&gt;Nuevas expediciones tucumanas, en la segunda parte de la década del 80, son organizadas por   Orlando y Claudio Bravo. Se logra el primer ascenso del Medusa (6120 mt), y se escalan el Olmedo (segundo ascenso, ruta nueva) Ojos del Salado y  Gendarme Argentino (quizá primer ascenso a la cumbre principal, ya que Rebisch en 1956 escaló el mismo cerro sin aclarar a que cumbre llegó).&lt;br /&gt;Philippe Reuter, francés  radicado en Chile, a fines de los 80 y principios de los 90 lleva adelante el proyecto Sky Top Ten, que consistió en escalar y descender esquiando los 10 volcanes más altos del mundo. En ese marco abrió ruta en el Walter Penck (nevero SE) y ascendió el Tres Cruces Sur, Bonete, Pissis Este, Nacimiento, Llullaillaco, Ojos del Salado e Incahuasi. Otros exploradores completaron las páginas pioneras y sentaron las bases para  exploración final que se llevaría a cabo a partir de 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los últimos 10 años.&lt;br /&gt;Desde 1994 varias expediciones desarrollaron intensa actividad exploratoria en la zona  complementando los ascensos de los primeros andinistass de la región.&lt;br /&gt;El objetivo fundamental han sido los 6500 locales, aunque también se han logrado otros ascensos relevantes en montañas de 6000 y 5000 metros.&lt;br /&gt;Jaime Suarez, andinista español radicado en Mendoza, dirigió varias expediciones desde 1992 coronando prácticamente todas las más altas cumbres de Atacama. Abre rutas en el Bonete (SO, actualmente normal), Walter Penck (SE, actualmente normal), Tres Cruces Sur (SE), Incahuasi (variante filo Norte) y pico ATA del Walter Penk (6497 mt. Ladera NO, ruta de los Arianos), y asciende el Pissis, Pissis Este, Ojos del Salado, Llullaillaco, Nacimiento, Veladero y varios cincomiles. Hasta que Suarez publicó los datos obtenidos en sus travesías, pocas publicaciones habían hecho eco de los logros en la región.&lt;br /&gt;En el verano austral de 1995 el canadiense Greg Horne alcanza las cumbres del Ojos del Salado, Pissis, Tres Cruces Sur y Central (6630 mt) y Bonete, publicando en la revista Climbing un extenso artículo de la zona.&lt;br /&gt;El montañismo salteño ha logrado gran cantidad de ascensos a seismiles puneños. Se destacan los ascensos al Ojos del Salado, Tres Cruces Sur, Incahuasi, Llullaillaco, Bonete, la primera travesía integral de los Nevados de Cachi (6380 mt), travesía Salín - Socompa, Quewar (6102 mt), Aracar (6095 mt) y un sinnúmero de cincomiles en primer ascenso. Sea como líderes o formando parte de los grupos cabe destacar a Alejandro Giménez Gambetta, Cristian Vitry, Rodolfo Ramos Cointte, Tata Pastrana, Flavio Lisi y Enrique Pantaleón.&lt;br /&gt;John Biggar (Escocia) dirige expediciones en 1996 al Pissis y Walter Penck. Logra en el mismo año el primer ascenso del Nacimiento del Jague (5829 mt). En 2000 asciende al Bonete, Reclus (6335 mt), Veladero y logra el primero del Baboso (6070 mt). En 2003 asciende el Tres Cruces Sur y otros seismiles en la zona de la Laguna Verde chilena.&lt;br /&gt;Alex Von Gotz lidera a los alemanes que entre 1999 y 2002 abren ruta en el Walter Penck (SO) y ascienden el Ojos del Salado, Muerto (6488 mt), Tres Cruces Sur y Central, Veladero, Nacimiento y Pissis.&lt;br /&gt;Las expediciones organizadas en Mar del Plata entre 1998 y 2003 exploran la zona logrando varias primeras. En 1998 ascienden la ruta Norte del Pissis, actualmente denominada como Normal, partiendo de un nuevo campo base conocido hoy como campamento Mar del Plata. En 2000 se logra el primer ascenso de la Sur Directa del Tres Cruces Sur. En 2003 se abre la ruta SO del Bonete siguiendo tres grandes neveros. En 1999 se alcanza por primera vez la cumbre sur del Walter Penck por una variante de la ruta francesa (SE) y  en 2001 la primera de la ruta NE del Vallecito (6168 mt). Además se lograron los primeros ascensos modernos del Archibarca (5629 mt) e Inca del Mar (5135 mt) y las cumbres del Ojos del Salado, Llullaillaco, Socompa, Famatina (6097 mt), Quewar y Cachi.&lt;br /&gt;Henri Barret (Francia) entre 1999 y 2000 logra los primeros ascensos del Vallecito, Colorados (6053 mt), Condor (6373 mt), Cumbre del Laudo (6152 mt) y Aguas Dulces (5642 mt). Conocedor como pocos del norte de Catamarca, ha alcanzado con vehículos 4x4 todas los pedemontes de los cerros que ascendió. Barret fue quien logró la mayor cantidad de seiesmiles vírgenes en la última década.&lt;br /&gt;La Sierra Nevada (6175 mt) uno de los últimos seismiles vírgenes, fue alcanzado por la expedición de Robert Ayers en 2000 desde Chile.&lt;br /&gt;El Grupo Rosarino de Alta Montaña realiza dos ascensiones destacadas en 2000 y 2001: el primer ascenso por el sur del Tres Cruces (faz SO) y el primer ascenso invernal del Patos.&lt;br /&gt;El grupo mendocino liderado por Fernando Santamaría asciende varios seismiles destacándose la primera invernal del Incahuasi en 2003 y los ascensos Pissis (segundo argentino) y Bonete.&lt;br /&gt;A partir de 2001 Dario Bracali (Buenos Aires) asciende en forma sistemática todas las cumbres principales de mas de 6500, mientras recopila datos para la primera guía de los 6500 andinos. En 2001, el Incahuasi, Ojos del Salado y Pissis. En 2002 Llullaillaco y Bonete. Por último en 2003, el Walter Penck, Nacimiento, Tres Cruces Sur y Central. Además asciende la mayoría de los cincomiles de la zona del paso de San Francisco. Resuelve el acceso a la ruta Normal del Walter Penck desde el SO y facilita varios mas.&lt;br /&gt;En noviembre de 2003 la expedición federal compuesta por los grupos de Tucumán, Buenos Aires y Mar del Plata luego de algunos ascensos preparatorios y de la exploración del valle que discurre entre el cordón de los Arrieros y el cordón de Barrancas Blancas asciende el Ojos del Salado logrando la medición de la altura relativa entre los dos torreones cumbreros, finalizando con una controversia de casi 50 años. En esa oportunidad se determina que ambos son iguales.&lt;br /&gt;Otros ascensos relevantes en la última década fueron los protagonizados por Jonson y Ruth Reynoso (Pissis, Ojos del Salado, Incahuasi, etc.), la Agrupación de Montaña Calchaquí (Pissis II, Ojos del Salado, Fraile), Alain Delclaude (Ojos del Salado, Pissis), el grupo italiano liderado por Luis Gadens (primera a pared sur del Pissis), Alain Malafosse (Tres Cruces Sur, Bonete, etc) y otros andinistas que recorrieron la zona en búsqueda de nuevos desafíos.&lt;br /&gt;La última página de la historia de la exploración de la zona la escribió un grupo argentino (Cordoba) que realizó en marzo de 2003 la primera travesía sur- norte del Pissis por una variante de ascenso de la ruta italiana d 1990.&lt;br /&gt;En los últimos diez años de exploración se han logrado casi todas las rutas lógicas a los principales picos. El futuro se abre para los primeros ascensos de cumbres subsidiarias, rutas por laderas poco accesibles o primeras invernales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-3788198794085892735?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/3788198794085892735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=3788198794085892735' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/3788198794085892735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/3788198794085892735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/09/la-exploracin-de-la-regin-andina-de-la.html' title='LA EXPLORACIÓN DE LA REGIÓN ANDINA DE LA PUNA DE ATACAMA.'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-7186510523907305673</id><published>2007-09-06T21:00:00.000-03:00</published><updated>2007-09-06T21:01:05.702-03:00</updated><title type='text'>SOCOMPA: el mirador del Llullaillaco</title><content type='html'>SOCOMPA: el mirador del Llullaillaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo marplatense coronó la cumbre del volcán salteño, en el marco de una expedición que en abril y mayo de 2000 recorrió los bellos y salvajes paisajes de la Puna buscando hollar las cumbres del Socompa y el Llullaillaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Volcán:&lt;br /&gt;El Socompa es una de las altas cumbres superiores a 6000 metros que engalanan la bella cordillera puneña. En el límite entre la provincia argentina de Salta y Chile, eleva sus 6031 metros cerca del rey de la puna: el Llullaillaco (6739 mts.). Junto a otros gigantes como el Salín (6022 mts.), el Aracar (6095 mts.), el Arizaro (5774 mts.) y los macizos nevados de Pajonales y Pulares (6233 mts.) conforman la línea de altos volcanes que coronan esa porción de los Andes. Su ubicación precisa es 24º 24’ S  68º 16’ O.&lt;br /&gt;Para acceder al puesto Socompa, al pie del volcán, dos son las alternativas. Ambas tienen en común la belleza de lo inhóspito y la rigurosidad del ambiente. Se puede recorrer el camino que luego de San Antonio de los Cobres atraviesa el salar de Pocitos y de Arizaro y llega al puesto fronterizo a 3876 metros, o bien, en el ferrocarril General Belgrano, Ramal C 14, que nace en Salta, como el mítico tren a las Nubes, y luego de 2 días muere en Socompa.&lt;br /&gt;El primer ascenso data de 1905 y fue logrado por el Dr. Federico Reichert. El joven químico alemán logró su victoria en solitario, luego de fracasar con su compañero Roberto Helbling, en el que fue probablemente el primer intento moderno de alcanzar la mágica cumbre del Llullaillaco.&lt;br /&gt;Con el correr de los años y la llegada del ferrocarril, el Socompa se convirtió en un codiciado objetivo del andinismo. Motivadas por la cercanía del puesto fronterizo muchas expediciones se han dirigido al volcán dormido, buscando algunos su primer cumbre de mas de 6000 metros.&lt;br /&gt;Tres son las rutas para acceder a la cumbre principal: la clásica por la faz sur y filo SO, la inaugurada por Sergio Bossini por la lengua nevada del Este y la del cañadón chileno que se une a la clásica en los 5500 metros, aunque es probable que ésta  nunca se haya completado hasta la cima. Actualmente el itinerario mas utilizado es el del flanco este y es intentado desde los 4200 metros de la base.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salida desde Mar del Plata&lt;br /&gt;El 6 de abril de 2000, salimos de Mar del Plata con el ambicioso fin de conseguir los ascensos del Socompa y del Llullaillaco. Luego de un día en Salta adaptándonos a la gastronomía norteña entre empanadas, locro y los buenos vinos de esa provincia, comenzamos el viaje que nos llevaría a Socompa. Con el objeto de aclimatarnos pasamos una noche en San Bernardo de las Zorras y tres en San Antonio de los Cobres, donde aprovechamos a subir varios cerros y a seguir conociendo las delicias salteñas, ahora en el restaurante El Aguila pero siempre con un buen vino o una refrescante cerveza.&lt;br /&gt;Seguimos viaje, haciendo “turismo minero”, visitando establecimientos abandonados y recogiendo vestigios del rico pasado que supieron tener. Cruzamos Los Colorados y el salar del Diablo. Ascendimos las siete curvas y más tarde llegamos a Tolar Grande, donde nos reaprovisionamos de gasoil. Continuamos por la ruta 27 que atraviesa el gran salar de Arizaro, uno de los más extensos de América, donde sus cristales se quedaron con el primer auxilio de la camioneta. Luego de observar extasiados el quebrado mar blanco, y ver recortados en el horizonte el Arakar, el Arizaro y el Antofalla llegamos a Caipe, una estación que supo ver la plenitud de la Azufrera La Casualidad. Allí la ruta 27 gira al sur y por un tramo de asfalto de 68 km. nos deja en el pueblo fantasma, que hace ya mucho tiempo albergó a 1200 personas. En La Casualidad vivían los trabajadores de la Mina Julia junto a sus familias. Había Iglesia y prostíbulo y las calles tenían nombre. Un cablecarril de 27 km. unía el pueblo con la mina, para trasladar el azufre en las 260 tolvas desde el cerro Estrella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Casualidad.&lt;br /&gt;La vista del poblado era sobrecogedora. Eran las siete de la tarde y soplaba un gélido viento. Recorrimos las construcciones saqueadas y destruidas y acondicionamos una para pasar la noche. Ya instalados, un fuego en el hogar de la vivienda que ocupamos, entibió nuestros cuerpos e hizo propicio el ambiente para compartir amistosamente varios desafíos de truco, hasta que una pareja luego de apenas ganar un chico decidió abandonar. Nos entregamos entonces a seguir adaptando nuestro organismo a la altura (ya estabamos a 4000 metros) y a la realidad gastronómica de la montaña, y nos embarcamos en sofisticados platos entre los que sobresale un pastel de papa que nada tuvo que envidiar a los de la ciudad.&lt;br /&gt;Al otro día recorrimos el poblado, asombrados por la calidad de las construcciones aisladas del frío por gruesos paneles de corcho. La visión de las vagonetas aún cargadas con azufre tiradas aquí y allá traían a nuestras mentes la historia de la plenitud y la violenta decadencia de la industria minera. Buscando elementos del pasado pudimos encontrar objetos de 1944, documentos de la Compañía Británica de Construcciones Limitada, el Ministerio de Ejército, el Establecimiento Azufrero Salta y de Fabricaciones Militares. En su plenitud se extrajeron 200.000 toneladas por año, de la mina Julia emplazada en el cerro Estrella. A mas de 5000 mts. vivían 650 mineros, mientras que sus familias habitaban en La Casualidad. El descubrimiento del mineral ocurrió en febrero de 1940 y aunque en las crónicas de la época se afirma que fueron ingenieros los que lo realizaron, la leyenda dice que fue Alegre, único habitante de Quebrada del Agua, que buscando el  vital líquido, por casualidad encontró azufre.&lt;br /&gt;Varios zorros acompañaron nuestro paseo hasta que una suave nevada nos mandó a nosotros hacia la casa y a ellos hacia sus madrigueras. Nos volvió a unir la cena, ya que se invitaron a comer lo que les arrojábamos desde la puerta.&lt;br /&gt;Luego de dos días de permanecer en estos parajes continuamos por la huella que lleva a la Mina Julia, ascendiendo hasta los 5100 metros llegando casi a las construcciones abandonadas. El frío se hacía sentir y volviendo sobre nuestras huellas tomamos el sendero hacia la base del Llullaillaco que ya reinaba en el horizonte dominando todo el cuadrante norte con su glaciar sur.&lt;br /&gt;La camioneta avanzaba bien en 4 x 4 sin necesidad de poner la baja, rodeamos el cerro Rosado y al mediodía llegamos al campamento conocido como “de cine”, en la ladera sur del Llullaillaco. Dejamos el porteo que llevábamos para recuperarlo en unas semanas cuando emprendiéramos la escalada del octavo coloso de América.&lt;br /&gt;Los kilómetros pasaban y ya mirábamos con desconfianza el consumo de gasoil, aunque según los cálculos de Fabián alcanzaría para llegar a Socompa y volver hasta Tolar Grande a reaprovisionarnos.&lt;br /&gt;Faldeamos el cerro Mellado, el de la Carpa y vimos el camino que lleva al puesto fronterizo. Ver quebrada del agua, la laguna Socompa y los perfiles del volcán y el Salín me hizo sentir en lugares familiares. Luego sentí cierta nostalgia al ver el poblado tal cual estaba cuando estuve con Marcos y el Capi para ascender el Socompa y el Socompa Caipis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Socompa.&lt;br /&gt;El poblado no es mas que unas cuantas casas que albergan a los trabajadores del ferrocarril y la aduana y las construcciones de Gendarmería Nacional. Las vías del tren van y vienen de Chile y hay una cancha de fútbol cuya línea central es el límite internacional. No hay luz ni agua. Un pequeño grupo electrógeno instalado en los últimos años brinda dos horas de energía  a los gendarmes, mientras que el agua la transporta el tren.  Nos recibió el sargento ayudante Mario Vega y nos ofreció alojamiento en una casa aledaña a la de ellos. El primer trato seco fue transformándose poco a poco en cordial y el mate entibió nuestros cuerpos y espíritus. Largos campeonatos de ping pong y truco fueron moldeando una relación con los gendarmes que una vez mas me hizo pensar en la extraña política de esa fuerza de seguridad de abandonar a su suerte a cuatro personas por puesto fronterizo. &lt;br /&gt;Una de las mañanas salí a caminar pensando en las vivencias y personajes de hace siete años. Recordaba el ascenso al Socompa Caipis, el intento al Socompa, y la gente que conocí en esa oportunidad. Creía ver a mis compañeros de ese entonces visitando a los aduaneros o los trabajadores del ferrocarril. Analizaba una vez mas la veracidad de la escalada hasta la cumbre de los gendarmes que decían haber llegado una vez que nosotros bajamos. Igual faltaba poco para averiguarlo, ya que con leer el libro de cumbre no tendría mas dudas.&lt;br /&gt;Ensimismado en mis pensamientos me cruzo con una persona avejentada que me recordó a Gerónimo, un ferroviario con quien compartí la cumbre del Socompa Caipis en 1993. Lo saludo y dispuesto a no quedarme con la intriga, lo interrogo sobre cuantas veces subió el “Socompita”: “Una vez, con unos muchachos de Mar del Plata, hace varios años” Era mi hombre, pero además agrega “es muy lejos y hay que ser duro para llegar”. No pude dejar de recordar como llegó a la cima, en cuatro patas y bufando, con las manos heladas y habiendo realizado innumerables ofrendas a la Pachamama. Nos dimos un abrazo y charlamos un rato.&lt;br /&gt;A la noche tomando unos mates en Gendarmería, conté la historia y relaté los pormenores de aquella escalada rica en anécdotas y recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia el campo 1&lt;br /&gt;Dos días pasamos comiendo y paseando y al tercer día comenzamos el ascenso. Recorreríamos la ruta clásica e intentaríamos hacerlo en tres días.&lt;br /&gt;Partimos una mañana de los 3876 metros, dispuestos a instalar el campo 1 cerca de los 4500 metros.&lt;br /&gt;Cruzamos la planicie ascendente llena de toperas que lleva hacia las estribaciones del volcán. Campos de piedra pómez y arena son el terreno a superar mas adelante y luego la pendiente es mas pronunciada. Nuestro ritmo era constante pero no rápido, para no desgastarnos mucho y adaptarnos a la altura. Ascendemos en fila sin conversar mucho pensando en el objetivo. Seguramente Fabián González (29), amigo de la infancia, camina tranquilo en busca de su cuarto seismil, Pablo Pepo Fernández (28), con quien comparto mi amistad desde los 10 años, debe ir expectante en busca de su primer contacto con la altura luego de años de escalada técnica, Mariano Buenaventura (24), camina, camina y camina muy seguro luego de años de deporte duro y su reciente ascenso a una de las cumbres del Walter Penck, Toni Moreno, con sus 56 años y mas de 10 de maratonista debe buscar el equilibrio entre sus experiencias en montaña y el esfuerzo de la maratón, además de ir pensando en como seguir bancándose a sus “jóvenes compañeros”. Por mi lado paso a paso busco reencontrarme con el cerro y busco mi segunda oportunidad de hollar la cumbre.&lt;br /&gt;Encuentro lugares conocidos y superamos la ubicación del campamento de 1993. En 4600 metros, junto a una gran roca y en medio de un torbellino comenzamos a armar las carpas. Con bastante abrigo y los guantes puestos vamos desplegando las tiendas y ensamblando los parantes. Casi sin tiempo de armar una pirca alrededor de ellas nos metemos dentro cuando imprevistamente comienza a nevar. La mañana soleada y despejada y la presión alta no presagiaban la tormenta que pronto nos envolvió. Comimos sosteniendo la carpa y tratamos de dormirnos temprano. La nieve comenzó a acumularse y la carpa donde dormían Toni y Mariano cedió ante los embates del viento. Un parante quebrado y la carpa caída fue el saldo, además de una variada gama de insultos y amenazas a los que dormíamos en la carpa aledaña, porque no entendían como no nos habíamos despertado cuando nos pedían ayuda a la madrugada.&lt;br /&gt;La tormenta continuaba y el Socompa ahora era blanco. Toni decidió bajar y Pepo lo acompañaría para traer mas comida ya que se prolongaría el tiempo en la montaña.&lt;br /&gt;Los que nos quedamos dormimos  un rato, tomamos mate y sopas y comenzamos con los interminables tutti frutti que serían un clásico del viaje.&lt;br /&gt;Durante la tarde le escribo otra carta a mi hija Flor, ya que le encanta recibir muchas y escritas en lugares insólitos como campamentos de altura o en las cumbres mismas.&lt;br /&gt;Cerca de las 16 hs. regresa Pepo con un surtido de latas y asado que nos mandan los gendarmes. Esa noche solo nos faltó el vino. Había dejado de nevar y el viento seguramente volaría algo de lo acumulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia la cumbre:&lt;br /&gt;El 19 de abril amaneció ventoso y frío. Desayunamos y emprendimos el ascenso. La ruta clásica asciende por un gran acarreo buscando el filo SO alcanzándolo en un roquerío conocido como “primer diente”. Nosotros ascendimos directamente hacia el “segundo diente” ganado velocidad a costa de mayor esfuerzo. El tramo fue duro y entrada la tarde armamos el segundo campo de altura a 5300 metros en el lugar donde se desciende al cañadón chileno. La carpa apenas entraba en el único balcón semi plano que encontramos. Tomamos té de limón y dormimos bastante bien.&lt;br /&gt;El frío fue intenso durante la noche y en la mañana del 20 desayunamos té con galletitas y partimos hacia la cumbre. Recorrimos el cañadón presos de las sombras de los enormes paredones del contrafuerte sur, cruzando de un lado al otro el curso de agua helado. La temperatura baja nos consumía y las manos enfundadas en varios pares de guantes no sentían lo que tocaban.&lt;br /&gt;En los 5500 metros llegamos a una playa amplia bañada por el sol. Rápidamente nos recuperamos del frío y nos deshicimos de algunas prendas. Descansamos al sol y calculamos lo que nos faltaba. Bordeamos un gran nevé que baja de la antecumbre y agotados alcanzamos los 5870 metros.&lt;br /&gt;Desde ese punto divisábamos la pirámide cumbrera y realmente parecía muy lejana. Un breve descanso y otra vez a caminar sin pensar mucho. Paso a paso avanzamos por el pedrero final hasta el último escalón que requiere una corta escalada de unos tres metros. Uno a uno subimos y juntos caminamos los últimos pasos hasta la cumbre. Llegamos, nos abrazamos y apreciamos la inmensidad de la cordillera. El Llullaillaco reinaba en el paisaje. Filmamos, sacamos fotos y disfrutamos una hora en la cima, prácticamente sin viento, por primera vez en la expedición. Hablamos, pensamos y sentimos juntos compartiendo sueños y dedicatorias.&lt;br /&gt;Luego de la emoción alzamos la cruz caída de la cumbre que colocara el club Janajman y la colocamos en la pirca cumbrera. Era una de las cosas que había quedado pendientes del viaje de 1993. Luego cuando ya erguida era el punto mas alto del volcán, sentí que finalmente estaba cumplida la promesa que nos hicimos con Marcos Cocconi aquel año, cuando la vimos caída en las fotos que nos mostraron unos amigos salteños.&lt;br /&gt;Leímos detenidamente el libro de cumbre y dejamos uno nuevo en una caja plástica. Revisé detalladamente los ascensos de 1993 y buscamos nombres de conocidos.&lt;br /&gt;A las 18 hs. comenzamos a bajar llegando a las 20.30 hs. al campamento, de noche, con mucha sed y cansados. Atrás quedaron anécdotas como los resbalones de Mariano por el hielo o las piedras que tiraba Pepo desde el col buscando el destellador que señalaba el paso. La realidad era que dos bajábamos y dos se quedaban una noche mas en el segundo campamento. Bajamos con Pepo llegando a las 24.00 hs. Toni nos preparó mate, caldo y leche con miel hasta terminar de contar todas las historias vividas.&lt;br /&gt;Disfrutamos todavía unos días mas en Socompa y le regalamos la bandera que flameara en la cumbre a Mario Vega.&lt;br /&gt;Una tarde nos fuimos para San Antonio de los Cobres en busca de napolitanas con fritas y cerveza para recuperar fuerzas para la segunda etapa de la expedición. El rey de la Puna, el Llullaillaco, esperaba en el horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RESTOS INCAS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante nuestro ascenso al Socompa tuvimos oportunidad de descubrir vestigios incas. Donde instalamos nuestro segundo campamento encontramos gran cantidad de leña. Luego, en Salta, Alejandro Giménez nos contaría que durante su primer ascenso en ese lugar había varios atados. Desde aquí se aprecia el Llullaillaco en toda su magnitud elevándose desde las entrañas de la puna.&lt;br /&gt;Dentro del cañadón que conduce a la cumbre hay una pequeña construcción bien conservada apoyada en la pared que cae del contrafuerte sur. Es un excelente mirador y domina el paisaje hacia el NO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PACHAMAMA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo el norte se respeta a la madre tierra ofrendándole siempre el primer trago o bocado de lo que se valla a tomar. Por otro lado se erigen apachetas en lo alto de las abras o en las mismas cumbres. Cada viajero que pasa por allí debe ofrendar algo y agregar una piedra a la pirca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-7186510523907305673?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/7186510523907305673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=7186510523907305673' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/7186510523907305673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/7186510523907305673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/09/socompa-el-mirador-del-llullaillaco.html' title='SOCOMPA: el mirador del Llullaillaco'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-941965830967312904</id><published>2007-09-06T20:59:00.000-03:00</published><updated>2007-09-06T21:00:18.889-03:00</updated><title type='text'>CERRO VALLECITO. Los confines de la Puna</title><content type='html'>CERRO VALLECITO. Los confines de la Puna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ubicado en una zona prácticamente inexplorada de la Puna de Atacama, su total desconocimiento atrajo nuestra atención y encontramos el escenario adecuado para desarrollar al máximo el montañismo de exploración.  Nuestra expedición realizó el primer ascenso por la ladera noreste y tercero a la cumbre, explorando el acceso desde el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los faldeos del Famatina y un viaje entretenido:&lt;br /&gt;Luego de nuestro ascenso a la cumbre principal (Gral. Belgrano) del nevado de Famatina, nos despedíamos de Jaime Suárez, Mirta Sarmiento y Susana Miatello que volvían a Mendoza y de nuestros compañeros de montaña oriundos del bello pueblo de Famatina Adrián Carneiro, Raúl Salomón, Kevin Peralta y Jorge Vallejo y partíamos esa misma tarde hacia el Norte.&lt;br /&gt;El grupo que continuaba viaje lo conformábamos Toni Moreno, Paulo Durso y yo. Toni, luego de su primer seis mil pero con un gran bagaje de experiencias encima le daba ese toque especial al grupo, que junto con sus amargos hacía de las conversaciones cotidianas todo un tema. Paulo, luego de su rencuentro con la montaña iba tomando un lugar trascendente dentro del grupo. Finalmente yo, manejando hacia otro objetivo iba pensando cada movimiento para hacer rentable una vez mas nuestro paso por la Puna. Exaltados, pero con la tranquilidad que nos brindaba el paisaje, avanzábamos por las rutas con destino a la provincia de Catamarca. Un paisaje reconfortante y un atardecer apaciguador eran el motivo de nuestras placenteras vidas. Por delante no teníamos un seismil quinientos donde debíamos medir nuestras fuerzas y esfuerzos, sino un camino hermoso que nos llevaría primero a varias noches cálidas y luego al desierto en busca de un seis mil quizá virgen.&lt;br /&gt;Esa noche del viernes 21 de marzo luego de haber recorrido unos 200 kilómetros desde Famatina llegamos a Belén en el NO del bolsón de Papinaco, sobre la ruta 40, en la provincia de Catamarca. A 1240 metros sobre el nivel del mar, el aire nos sobraba para recorrer ésta importante población de mas de 20.000 habitantes. Fundada en 1681 por el sacerdote Bartolomé de Olmos y Aguilera, se encuentra en la boca de la quebrada de Belén, donde el río homónimo sale al llano para perderse en los arenales. Está rodeada por sierras con vegetación y sobresale el cerro Tiro con su imagen de la Virgen.&lt;br /&gt;Nos alojamos en el hotel Gómez y por $ 10 dormimos y nos bañamos. Durante la calurosa noche con Paulo fuimos a caminar y aprovechamos para comer unas hamburguesas. Al volver al hotel encontramos a Toni acostado mirando televisión, luego de compartir unos momentos y seguir observando lo que transmitía la tele nos dormimos. Al rato sentimos que el viejo a los gritos increpaba a un ocasional conductor que ponía en marcha su vehículo estacionado frente a nuestra ventana. Toni siguió vociferando hasta que finalmente partió y así pudimos conciliar el sueño ya sin auto ni estridentes aullidos de viejo carcamán.&lt;br /&gt;Luego de unos mates arreglamos la cubierta pinchada y acompañamos a Toni a tomar un café con leche. Cerca de las 10 de la mañana salíamos a la ruta y continuábamos viaje.&lt;br /&gt;Los primeros 52 kilómetros hasta Hualfin los hicimos por un ancho camino en medianas condiciones a la vera del río Belén. Continuamos por la 40 hasta Punta de Balasto y almorzamos en Santa María. Toni contó nuevamente su viaje en bicicleta por estos lares y monotemático las anécdotas ya vivenciadas incluso por nosotros mismos años atrás. No en vano hasta los mendocinos encarnados en los ácidos comentarios de Jaime lo han hecho centro de cargadas y comentarios graciosos al viejo y sus andanzas por aquí por allá, con su amigo el vasco, su carpa Fugate con parantes rotos y el paso de San Francisco!!!!&lt;br /&gt;Cruzamos a Tucumán y nos regocijamos con las sombras de los árboles del centro de Amaicha del Valle, y a que si saben, Toni contó otro bagaje de anécdotas y en algunas hasta nosotros aparecíamos, en la ocasión que acarreamos la camioneta de Fabián González sin motor, luego de haber escupido una biela en el Ojos del Salado.&lt;br /&gt;Cruzamos las cumbres Calchaquíes y continuamos hasta Cafayate. Ya en el extremo sur del valle Calchaquí y a 1660 metros nos sorprendió una vez mas con toda su actividad viñatera. Siete bodegas se asientan cerca del casco urbano y llama la atención su plaza llena de artesanos y hippies rescatados de la década de los setenta. Compramos tortillas y fuimos a tomar mate a la plaza. Conversábamos tranquilamente hasta que Toni comenzó con mas anécdotas y para mejor se acercó uno de los personajes sobreviviente de la década de la paz y el amor libre para conversar con....Toni, otro ser vivo de esa especie. Varios temas se tocaron, pasamos de música a drogas lícitas e ilìcitas, de viajes por toda América a amores de juventud, de jovencitas (de actuales 50 a 60 años) que conocieron hace algún tiempo, en fin de aventuras que con Paulo escuchamos expectantes. Finalmente subimos a la camioneta y continuamos insertos en el bello paisaje recorriendo los 190 kilómetro finales de viaje hasta Salta. Pasamos por la Garganta del Diablo, el obelisco y magníficas esculturas de impactantes colores.&lt;br /&gt;Embriagados por el color y la belleza continuamos ya casi al anochecer hasta Alemania. El pequeño poblado, de otra época y de otro clima, mas húmedo, nos impactó. Llegó la noche y recién salimos de nuestra embriaguez y continuamos viaje casi en silencio.&lt;br /&gt;Llegamos a Salta a las 21 horas y llamamos por teléfono a Alejandro Giménez, nuestro amigo salteño que se uniría al grupo junto a Nicolás Pantaleón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Salta a San Antonio de los Cobres.&lt;br /&gt;Alejandro es uno de los andinistas de altura mas activos de Argentina, con seis ascensos a montañas mayores a seis mil quinientos y con un total de 13 seis miles y un sin número de cinco miles, a marzo de 2002. Participó de la 8va. Expedición Argentina al Himalaya y en su carrera se destacan el primer ascenso de la ruta Arianos al pico ATA (Sistema Walter Penck), de la GPS en el Bonete (actual normal) y SE del Tres Cruces Sur. Habiendo recorrido la cordillera central, los Andes del Sur, la cordillera Blanca peruana y la real boliviana, es un enamorado de la Puna, sus desiertos y altos nevados.&lt;br /&gt;Nos alojamos en su casa y compartimos la cena con Miriam y Gisell su esposa e hija. &lt;br /&gt;Describir Salta es imposible, basta decir que conjuga el esplendor de la arquitectura colonial y la belleza del valle de Lerma.&lt;br /&gt;Paseamos y degustamos las delicias salteñas: empanadas, humitas, tamales y locro. Visitamos la feria artesanal y nos asustamos de los precios y el sábado 23 de marzo festejamos el cumpleaños de Ale. Una animada reunión llena de andinistas fue el marco para el festejo. Ale aprovechó la ocasión para mostrar unas diapositivas que disfrutamos atentamente.&lt;br /&gt;Uno de los mas activos del grupo era nuestro compañero de viaje Nicolás Pantaleón, salteño de 21 años, hijo de uno de los precursores del montañismo en Salta. Con su corta edad ya cuenta con un par de ascensos a seis miles y varias expediciones de alta montaña.&lt;br /&gt;El domingo 24 luego de cargar todo y reacomodarnos los cinco, partimos hacia San Antonio de los Cobres. La quebrada del Río del Toro nos albergó plácida, pero la primer pinchadura de la segunda parte del viaje se hacía presente. Aunque parece que la quebrada fue nombrada por el macho vacuno en realidad la denominación proviene del quechua tturu que significa barro, en alusión a las grandes masas de limo, lodo y pedregullo que bajan por el caudal del río. Al llegar a Puerta de Tastil, la quebrada tuerce su rumbo y la pendiente cede. Allí, en Santa Rosa de Tastil aprovechamos a preguntar por Santillán, arqueólogo a cargo del museo y por nuestro conocido chamán. Al anochecer llegamos a la ex capital del territorio nacional de los Andes, a 3775 metros, octava localidad argentina en altura, aunque la mas poblada de las elevadas del país.&lt;br /&gt;Al llegar nos alojamos en el hospedaje Belgrano, abonando por el pernocte y el desayuno $ 7 cada uno. Uno duerme en el piso y no hay agua caliente. Envueltos en el frío de la Puna vamos caminando hasta el restaurant “El Aguila”. Propiedad de Julio y Benito, sirven las mejores milanesas napolitanas con fritas de todo el norte argentino. En las paredes del establecimiento están colgadas las fotos de nuestro ascenso al Llullaillaco y una luego de aquella expedición en el  viejo local de El Aguila a unas cuadras de su actual ubicación. Cenamos y miramos la entrega de los oscar para ver si podía ganar como mejor película extrajera “El hijo de la novia”, pero no pudo ser.&lt;br /&gt;Al despertarnos el 25 nos reunimos en el comedor del albergue para desayunar y saludar a Paulo que cumplía 32 años. Compramos unos chorizos, para asarlos por la noche en Antofalla o donde nos encuentre el ocaso, para seguir con los festejos.&lt;br /&gt;A las 10.45 hs. Salimos de San Antonio de los Cobres por la ruta 51 hacia el oeste. Despedirnos del pueblo nos costó como siempre, se siente que va a pasar mucho tiempo hasta volver a sentir la sequedad del aire, el frío de la noche y el calor del día. Durante la noche habíamos emparchado los dos auxilios y ya desconfiábamos de cada piedra que pisábamos. Las cubiertas tenían mas de 75.000 kilómetros...y ya se intuía el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paisaje impactante, viejos conocidos y llegada a Antofalla&lt;br /&gt;Subimos en zigzag hasta el alto Chorrillos a 4592 metros, donde nos detuvimos a realizar una respetuosa ofrenda en la apacheta y a observar el cerro San Jerónimo que subiera con Laura en abril del año anterior. Obvio comentario de Toni: que bien Laura como te siguió hasta la cumbre, y otros comentarios beneficiosos hacia ella, obvio el viejo siempre defiende a las mujeres.&lt;br /&gt;Continuamos y vimos Olacapato, el pueblo mas alto de la Argentina a 4005 mts. Bajo la influencia de el Quewar avanzamos hasta Salar de Pocitos a 3713 metros y nos internamos en el salar. Cruzamos atentos y luego de recorrer 186 km. Desde San Antonio de los Cobres entramos a Tolar Grande. El pueblo nos recibió casi sin darse cuenta de nuestra presencia. Cargamos algo de gas oil y caminamos unas cuadras recordando otros viajes. Entramos al salar de Arizaro y la magnificencia del paisaje nos cautivó una vez mas. La visión del enorme territorio salado sobrecoge al viajero y el viento fuerte pero cálido lo acaricia. La visión del Antofalla en el horizonte nos marcaba la dirección y el reventón de la primera de las seis cubiertas marcaba la suerte del viaje. A 202 kilómetros  del  punto  de  partida  pusimos  rumbo  sur  hacia  Mina  Arita rodeados por el salar. El camino recorría recto el desierto y luego de algunas fotos y la visión del cono de Arita, llegamos a la mina. Saludamos a Carlos Rodríguez, que vive en la mina desde 1970, primero como operario, luego como cuidador, luego como único habitante y ahora como vecino de los geólogos que envió una minera desde el año 2001. Recordamos algunas anécdotas de anteriores pasos por Arita y continuamos por el camino que bordea a partir de éste punto el salar.&lt;br /&gt;El recorrido continúa en franco sentido sur y a nuestro paso manadas de vicuñas y suris ganaban protagonismo a medida que avanzamos. El paisaje es señoreado por el Antafalla que con sus cuatro cumbres cubre el cuadrante sur oeste.&lt;br /&gt;A 299 kilómetros de San Antonio de los Cobres dejamos de lado el desvío a Caballo Muerto, puesto desde el cual se aproxima al antes mencionado volcán Antofalla. El Tebequincho comienza a ganar escenario y por su ladera oeste el camino asciende hasta llegar al alto donde ya se visualiza el salar de Antofalla.&lt;br /&gt;En zigzag suave comenzamos a descender al poblado por un trazado devenido en pedregal. Nuestro vehículo siente los golpes y la segunda cubierta del día perece ante la agresión del suelo. El paisaje del oasis dentro del entorno salado llama la atención y pronto estacionamos en el ingreso al poblado.&lt;br /&gt;Antofalla es un caserío con escasa población, una capilla, un policía y algunas familias que cuidan de sus animales. Ningún vehículo transita sus callejuelas y llama la atención la vegetación que crece gracias a las acequias.&lt;br /&gt;Todos los chicos del lugar rodearon rapidamente la camioneta y pronto se acercó Julia Reales que nos ofreció un lugar para pasar la noche.&lt;br /&gt;Cambiamos la rueda, llevamos las mochilas, conseguimos un horno para cocinar los chorizos, prendimos el farol, destapamos el primer tinto y nos metimos en medio del vendaval al cuarto que oficiaba de cocina.&lt;br /&gt;Cenamos los programados choripan, festejamos nuevamente el cumpleaños de Paulo y terminamos de tomar algunos vinos mas de los programados dejando algo pobres las reservas para los próximos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exploración, búsqueda de información y partida incierta.&lt;br /&gt;Al otro día nos levantamos tomamos unos mates y nos ayudaron a reparar una de las ruedas pinchadas así podíamos continuar. El arreglo fue “artesanal” con poxirán incluido. Por la tarde fuimos con Alejandro y un poblador de Antofalla hasta un alto desde donde vimos el Vallecito. El salar a nuestros pies mostraba sus 150 kilómetros de extención y llamaba la atención que en ningún punto sobrepase los 12 kilómetros. No veíamos la forma de aproximarnos y decidimos ir hasta Las Quinuas (o Las Quinas o Queñoas, vegetal de la puna) para hablar con algún baquiano. Cruzamos nuevamente el salar y recorrimos 56 kilómetros hasta el caserío. Allí conversamos con don Antonio Alancay y luego de presentarnos a su familia compuesta por su segunda esposa, su hermana y una sobrina nos relató que había estado con una minera en las laderas del volcán. No había agua y se podía llegar a casi 5000 metros. El acceso era complicado y largo, así que arreglamos para que nos acompañe en nuestra travesía.&lt;br /&gt;Volvimos a Antofalla, cenamos mientras comentamos los nuevos planes y nos acostamos.&lt;br /&gt;Salimos temprano hacia Las Quinuas y pasamos por Puesto Onas y Vega de Botijuela. Al llegar sobre las 9 a Las Quinuas don Antonio nos esperaba con su frazada y un bolsito. Pullover y gorro rojo, anteojos negros y 74 años en la Puna. De espíritu tranquilo y personalidad fuerte nuestro baquiano iría marcando el rumbo, aunque mucho no le entendiéramos debido a lo cerrado de su vocabulario.&lt;br /&gt;Al salir del caserío las manos en alto de los familiares de don Antonio y el ladrido de los perros nos indicaron que ya estábamos en marcha. Bordeamos el salar y en Orohuasi tratamos de intuir por donde cruzar el salar. Aquí tiene 4,200 kilómetros de ancho y el cruce duró mas de 45 minutos. El tener solo un auxilio y las restantes cubiertas en malas condiciones reguló la marcha. Paulo, Toni y Nicolás cruzaron caminando mientras nosotros lo hicimos en el vehículo. El magnífico espectáculo de la naturaleza era invadido por los colores de la ropa de nuestros compañeros que se recortaban en el horizonte difusos por los efectos del calor en la sal. Ya del lado oriental del salar continuamos 9 km. Al sur y cruzamos nuevamente, en éste caso en un tramo de menos de un kilómetro de ancho. Continuamos sin encontrar rastro de ningún otro vehículo pese a que don Antonio creía descubrir lugares por donde había pasado antes con las exploraciones mineras. Avanzamos por un arenal y luego descendimos desde los 3770 metros hasta los 3509 de la vega previa a la Brea. En éste paraje se quedaría don Antonio en casa de Jesús Vazquez.&lt;br /&gt;A 96,400 kilómetros de Antofalla llegamos a la Brea. (brea es un vegetal característico de la puna). Solo un rancho y algunos corrales. Salió a recibirnos Inés Vazquez y sus hijas María de 15 años y Cándida del Valle de 10. Saludaron a don Antonio e indagaron sobre nuestros proyectos. Nos contaron que Jesús estaba en Antofagasta de la Sierra y que otros dos hijos estaban en la otra casa  que tienen en Las Chacras.&lt;br /&gt;Comimos fiambre y pan y continuamos solos con las indicaciones de Don Antonio. Avanzamos 13 kilómetros y llegamos al “codito”. Costó mucho subir hasta sus 3823 metros y a partir de allí nuestro avance fue incierto. No encontramos huellas, tampoco el rumbo y menos vimos el Vallecito. Pese a que sacábamos rumbos y rugían los GPS, la intuición de otros y la activa presencia de los desalentadores comentarios del viejo Toni, jamás supimos donde ir, o mejor dicho solo supimos donde ir cuando retornamos a la Brea.&lt;br /&gt;Allí descansaríamos y le pediríamos a don Antonio que nos acompañe el día de mañana. Volvimos tranquilos y al llegar realizamos una caminata. La Brea se encuentra en una hondonada donde se encuentra una salina. Hay agua que desciende de las alturas y la vegetación engalana el lugar. Mientras nosotros caminábamos Toni y Paulo armaron campamento en el mejor lugar que encontraron. Volvimos ya de nochecita luego de encontrarnos y saludar a Ricardo (11) y Edelmiro (17) que regresaban de Las Chacras. Cenamos y decidimos vivaquear bajo el estrellado cielo. Chistes, anécdotas, comentarios, planes, otros temas y el convencimiento que estábamos pasando una noche espectcular. Colchón, bolsas de pluma, buen clima y buenos amigos.....¿qué es eso? ¿agua? ¡Estamos inundados! ¿quién abrió la compuerta??? ¿qué pasó? ¡ mirá como me han dejado!....EL arroyo había cambiado el rumbo y pasaba sobre y bajo nosotros. Estábamos empapados y toda nuestra ropa también. Se complicaba la partida de mañana. Rumbeamos todos a la carpa y Toni ofuscado partió solo hacia otro lado. Chistes, anécdotas, comentarios, planes, otros temas y el convencimiento que Toni es poco sociable y no sabe elegir lugares para que vivaquiemos.(¿o si?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se resuelve la aproximación. El ascenso&lt;br /&gt;Amaneció el 28 de marzo, mates, fotos y salimos. Alcanzamos el alto del camino (codito) y don Antonio encontró la huella minera. Superamos los 4000 metros y nos aproximamos al Vallecito desde el norte. El cerro se aprecia magnífico y junto con los cerros Colorados hacen del paisaje algo majestuoso. La Puna en su máxima rigurosidad muestra salares, conos volcánicos, nubes de polvo y muy poca nieve. La quebrada que seguímos nos llevó a 16 kilómetros de la base pero por un terreno con varios cortes. Decidimos intentar por el nor oeste y así rubeamos hacia el norte para corregir el rumbo. Pasamos por las Peñas Rojas y a partir de allí nos aproximamos directamente al cerro por el nor oeste.&lt;br /&gt;Entrada la tarde la camioneta ya no pudo subir e instalamos el campo de altura a  5150 metros. Tres carpas y la camioneta protegida del viento. Cenamos atún, bondiola y ensalda rusa. Un café y sopas por la noche.&lt;br /&gt;Dormimos Toni y Paulo, Ale y don Antonio y Nico y yo.&lt;br /&gt;A las 6,15 hs salimos en medio de la noche y con mucho frío. Avanzamos rápidamente con las frontales. A medida que aclara el paso es mas firme y ganamos altura por el flanco nor este.&lt;br /&gt;Ale va adelante y lo sigo intentando el mismo ritmo. Atrás viene Paulo, Nico y Toni. En un alto nos reunimos los cuatro mientras Alejandro avanza. Son varias las horas que ascendemos y a media mañana superamos el contrafuerte del este.&lt;br /&gt;No hay vestigios de otros ascensos y continuamos con el sueño de ser los primeros en hollar la cumbre. Sospechamos que el cerro debe haber sido subido por los incas u otras culturas pero tampoco somos capaces de encontrar rastros.&lt;br /&gt;Ascendemos por un sector de grandes rocas y luego por lajas planas. Ale se comunica conmigo por el handy y decidimos que va a buscar una posible ruta por el filo este de la pirámide cumbrera. Nosotros retomamos fuerzas justo debajo de la vertical de la cumbre. Nico avanza hacia el col que une la cumbre principal y la secudaria par ver si es posible ascender por allí. Aparentemente el camino elegido por Nicolás sería el mas lógico aunque un poco mas largo. Al rato se comunica Ale afirmando que el ascenso por el filo este es posible. Buscamos paso entre los grandes bloques ensayando algunos pasos utilizando las manos. Nicolás tuerce su rumbo y alcanza el filo mas arriba que nosotros.&lt;br /&gt;En la base ya del filo cumbrero a 6000 metros comienza un sector de grandes bloques inestables que requieren de la utilización de las manos para avanzar en lo que sería una escalada de II grado. Dejo los bastones y continúo. Veo a Alejandro en lo que parece la cumbre y llego agitado hasta él.&lt;br /&gt;Guille, no fuimos los primeros, me dice entregándome un tubito de rollo fotográfico. El no lo ha abierto esperando que yo lo hiciera. Saco la tapa y leo el testimonio del primer ascenso de Henri Barret el 14 de abril de 1999 a las 13, 35 hs. También está el del segundo ascenso del mismo Barret junto con Ricardo Magnien, el 8 de noviembre de 2001. Alejandro, afectado por el frio me dice que empieza a descender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumplimos el sueño de la cumbre:&lt;br /&gt;Algo confundido pensando quienes son los que nos precedieron avanzo hacia la cumbre. Diez minutos mas adelante encuentro a Nicolás que me grita que es la cumbre. Nos abrazamos y beso la piedra que está parada en el punto mas alto. Escribimos nuestro testimonio y lo dejamos en la pirca. El paisaje es magnífico y le nombro a Nico todos los cerros que nos rodean. El Condor reina en el sur y mas atrás toda la línea de 6500: Incahuasi, Ojos, Tres Cruces. Al norte El Antofalla y todos sus satélites. Al este toda una línea nevada y el salar de Antofalla y en linea recta el Peinado. Nos llama poderosamente la atención el sector de los bayos al sur este de nuestra atalaya. El oeste está ocupado por los cerros Colorados algo mas bajo que nosotros. También vemos la cumbre secundaria del Vallecito a nuestro noroeste. Son las 13, 15 horas.&lt;br /&gt;Preparo la máquina de fotos y empiezo a gatillar una panorámica de 360º. Disparo la primera y el mecanismo se traba por el frio. Había traído la máquina sin la funda dentro de la mochila desde la última foto una hora atrás.&lt;br /&gt;Nicolás que tenía la otra máquina había disparado todas, así que me quedo sin la foto de cumbre.&lt;br /&gt;Llegan Paulo y Toni y nos abrazamos. Hay bastante viento y el frío habitual de estas alturas.&lt;br /&gt;Me quedo con Nico mientras bajan Paulo y Toni. Juntos dedicamos la cumbre y lo anotamos en el testimonio.&lt;br /&gt;El descenso es rápido y Ale recupera mi bastón. Nos reunimos en la base de la pirámide y desde allí vemos como bajan Toni y Paulo. En el acarreo que desciende hacia el campamento bajamos rápido entre nubes de polvo.&lt;br /&gt;Llego a las 15 horas al campamento y me recibe don Antonio y me comenta que nos vio en la cumbre. Llega Nico y vemos como Ale pelea contra el viento que le arrebata la gorra. Una hora después llegan Toni y Paulo y luego de un descanso algo prolongado y de tomar agua comenzamos a desarmar campamento.&lt;br /&gt;La camioneta arranca relativamente facil y a las 17,30 horas partimos hacia las Quinuas.&lt;br /&gt;Estamos agotados y algunos dormitan. Anocheciendo pasamos por el desvío a la Brea y esta vez tomamos el camino alto (oeste).&lt;br /&gt;Ya de noche avanzamos con las indicaciones de don Antonio que también cansado erra el rumbo un par de oportunidades y le cuesta encontrar el descenso a Orohuasi. En medio de la noche cerrada aún sin luna  vislumbra el descenso y nos largamos al salar.&lt;br /&gt;A las 21, 15 llegamos a la casa de don Antonio y prende el grupo electrógeno que la Municipalidad les provee. Nos preparan la cena: humitas, milanesa de llama, arroz y huevo frito. Nos tiramos en unos colchones que nos prestan y nos tapamos con colchas de llama.&lt;br /&gt;Dormimos con el sueño cumplido de haber ascendido el cerro que en algún momento pareció que nos cerraba sus laderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despedida de don Antonio y viaje a Antofagasta:&lt;br /&gt;Amanecimos con calor tomamos mate cebado por Toni y nos convidan asado de llama. Arreglamos cuentas con don Antonio (guiada: $30 y cena $10). Nos despedimos deseando volver a vernos pronto y llevamos una carta de la señora de don Antonio para su hijo que vive en Tinogasta.&lt;br /&gt;A las 8,30 salimos hacia Antofalla. Al llegar tomamos tres cervezas con Nico mientras los demás acomodan la carga. Comparto un buen momento con Nico charlando de montaña y riéndonos de anécdotas. Creo que con sus 21 años y sus enormes ganas puede llegar lejos, va a tener que saber enfocar el esfuerzo. Partimos hacia Antofagasta por el camino que cruza el salar frente a Vega de la Botijuela.&lt;br /&gt;A 10 kilómetro del pueblo reventamos dos cubiertas y deben ir a buscar ayuda Nico y Ale. Justo pasa una camioneta y me voy a Antofagasta con las dos ruedas, donde las arreglamos y la policía nos alcanza luego de arreglarlas. Es semana santa y los precios están mas altos que el Vallecito. Se creen que porque andamos en 4 x 4 somos turistas y nos quieren cobrar todo lo que hacemos, decimos o insinuamos. En un arranque de autoridad salteña o del club Janajman Alejandro envía a Nicolás a conseguir albergue baratísimo o gratis, y teniendo en cuenta lo descrito anteriormente en un brete lo han metido al joven. Pero con astucia (y quizá por temor a la reprimenda de tan agria autoridad) consigue que nos alojen (gratis) en Gendarmería. Luego y en misión de cuidar nuestra economía, cenamos en un almacén que cocina por pedido.&lt;br /&gt;La hostería está llena de turistas deseosos de gastar su dinero y nosotros estamos con ese característico olor a montaña que no coincide con éste lugar.&lt;br /&gt;Charlamos un rato con unos artesanos y vamos de visita a la casa del montañista local donde nos muestra fotos de sus ascenso al Aconcagua, Illimani, Huayna Potosí y otros.&lt;br /&gt;Nos acostamos tarde.&lt;br /&gt;Domingo de Pascuas: almuerzo en el mismo lugar. Cordero y papas fritas.&lt;br /&gt;Hablamos por teléfono y otra vez siento la lejanía de mis hijos. A la tarde hacemos un infructuoso intento de pesca con los gendarmes. Cena y a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contratiempos y estadía en Tincalayo:&lt;br /&gt;El lunes ya decididos a no continuar viaje rumbo al Pissis por el peligro que representan las cubiertas rumbeamos para San Antonio de los Cobres. Nos despedimos de Rolando y Ernesto (Popurri) y comenzamos a recorrer kilómetro por kilómetro esperando no escuchar el primer pinchazo, pero por fin llega el primero...luego el segundo y bueno también el tercero. Nos quedamos a 132 kilómetros de Antofagasta. El momento es tenso, no tenemos forma de arreglar las cubiertas. No hay nada cerca y debemos esperar a que pase alguien y quizá pasen algunos días para que ocurra.&lt;br /&gt;Alejandro cree que podemos estar cerca de la mina Tincalayo por lo que en llanta avanzamos unos kilómetro por un camino que sale del principal. Nos detenemos y nos preparamos con Alejandro para salir caminando. Llevaremos bolsa de dormir agua y comida. Ale sube a una lomada para ver si hay algo y camina unos kilómetros con la esperanza de hallar algo y siguiendo su intuición. Mientras estoy terminando de preparar mi mochila suena el handy y Ale me dice que mire el camino que ya lo voy a ver.&lt;br /&gt;Polvo y ¡un camión que viene!. Cada dos días bajan dos camiones a buscar agua por éste camino y nosotros tuvimos la suerte de encontrarlo media hora después que nos quedamos. Nos lleva a la mina y allí hablamos con Julio Betancur de Borax Argentina SA, que es el jefe a cargo.&lt;br /&gt;Nos regala dos cubiertas usadas que las tienen para descarte pero no las podemos armar.&lt;br /&gt;Decidimos llamar a Salta para que nos manden dos ruedas nuevas. A la noche llega Nicolás que decidió no pasar la noche en la camioneta y se vino para acá. Cenamos en el comedor de la mina y nos prestan una pieza para dormir.&lt;br /&gt;Es 2 de abril y hace 20 años de la recuperación de las Malvinas. Desayunamos y el tiempo se hace largo. Charlamos en el comedor y pasamos el tiempo en la sala de juegos. Charlando con Nicolás durante la tarde, le dejo uno de los testimonios de cumbre que bajamos. Finalmente a la noche llegan las ruedas en una camioneta de Seis Eme SAIC.&lt;br /&gt;El mismo Ing. Esquiú que las trajo nos alcanza hasta la camioneta (18,5 km.). Colocamos las ruedas y esa noche cenamos los cinco en el comedor de Tincalayo.&lt;br /&gt;Por la mañana agradecemos a todos los que nos dieron una mano y partimos a San Antonio de los Cobres. Pasamos por el Abra del Gallo al mediodía y almorzamos en lo de Julio (restaurant El Aguila) las tradicionales napolitanas con fritas y huevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despedida:&lt;br /&gt;A la tarde estamos en Salta. Unos llamados a Mar del Plata indican que tenemos que salir de inmediato por graves inconvenientes laborales. Esa misma noche luego de unos lomitos con Alejandro salimos hacia Mar del Plata.&lt;br /&gt;Dejamos en Salta a nuestro gran amigo Alejandro, uno de los andinistas que mas ascensos tiene en esta parte de la cordillera, que una vez mas nos enriqueció con su presencia. Su segundo 6000 del 2002 lo compartió con nosotros pero otros 3 ascendería para ser reconocido nuevamente como el montañista del año en Salta. También dejamos a Nicolás un nuevo amigo con quien confío en compartir  muchas expediciones mas.&lt;br /&gt;Sin saberlo en mi caso, era el último cerro que subiría en el año, mas problemas laborales lo impedirían. Pero el que si podría viajar sería Toni que en noviembre subiría junto con Nicolás la cumbre Hoygard del Nevado de Cachi.&lt;br /&gt;Otro capítulo se cerró, otro sueño se cumplió. Ascendimos uno de los cerros mas ignotos de la cordillera, con poca información y haciendo gala de nuestro estilo de montañismo de exploración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ASPECTO TÉCNICO:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerro: Vallecitos.&lt;br /&gt;El cerro Vallecitos tiene una cumbre principal con forma piramidal y una secundaria al NO. El aspecto es cónico y se laza cerca de la frontera chileno argentina al este del Co. Colorados.&lt;br /&gt;Altura: 6167 metros (IGM Argentina)&lt;br /&gt;Primer ascenso:&lt;br /&gt;Cumbre Alcanzada: Principal&lt;br /&gt;Fecha de cumbre: 29 de marzo de 2001.&lt;br /&gt;Ruta: Nueva Ruta en la faz Noreste&lt;br /&gt;Se abrió una ruta nueva en la cara Noreste. Se accedió a la base del volcán donde se instaló el campamento de altura (5150 mts.). Desde allí se alcanzó la cumbre principal.&lt;br /&gt;Integrantes: Alejandro Giménez (Salta), Nicolás Pantaleón (Salta), Paulo Durso (CAMP), Antonio Moreno (Miramar) y Guillermo Almaraz (CAMP).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-941965830967312904?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/941965830967312904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=941965830967312904' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/941965830967312904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/941965830967312904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/09/cerro-vallecito-los-confines-de-la-puna.html' title='CERRO VALLECITO. Los confines de la Puna'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-7174138204654168737</id><published>2007-09-06T20:58:00.000-03:00</published><updated>2007-09-06T20:59:24.194-03:00</updated><title type='text'>FAMATINA: El tesoro riojano</title><content type='html'>FAMATINA: El tesoro riojano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cordón de Famatina, si bien no es el mas elevado de La Rioja, es sin dudas el mas emblemático. Se eleva con un sentido norte sur, paralelo a la cordillera frontal y su cumbre máxima, según el IGM, llega a 6097 metros.  Dentro del cordón se recortan los picos General Belgrano (principal), Gran Riojano, La Mejicana, El Overo (5930 metros) y Overo Negro (5701 metros) considerado antiguamente como el principal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nevado:&lt;br /&gt;Los nevados de Famatina se recortan en suelo riojano y sus cumbres sobrepasan los 6000 metros. La cadena está separa de la cordillera frontal por el valle de Vinchina o del río Bermejo. El primer ascenso a la cumbre máxima se realizó aparentemente en enero de 1947, existiendo datos de un ascenso a una cumbre menor denominada Nevado de La Mejicana en enero de 1892, lo cual representaría el primer ascenso a una cumbre del cordón. (Neat, Mountaineering in The Andes). El segundo ascenso se realizó el 13 de enero de 1952 por Normando Baca Cau y Miguel Colombo, mientras que el tercero fue del Club Andino Cordoba, el 24 de noviembre de 1958 (Pietro Meciani, Le Ande). La cumbre Overo Negro o Negro Overo (cumbre Norte del cordón, 5701 metros), como se la denomina en la mayor parte de la bibliografía fue ascendida por primera vez el 27 de noviembre de 1941 a las 12 horas por Horacio Harrington y Eusebio Gaitán, encontrando en su cumbre astas de venado y fragmentos de leña. (Beorchia Nigris, El Enigma de los Santuarios...).&lt;br /&gt;La cumbre principal, ubicada al sur del cordón es denominada General Belgrano (6097 mts.) y durante mucho tiempo estuvo acotada con 6250 metros. En inmediaciones de ella existen otros dos picos de mas de 6000 metros: el Gran Riojano (cumbre oeste) y otro denominado La Mejicana o Famatina, algo mas al sur.&lt;br /&gt;El nombre Famatina, según Juan Schobinger, significa “lugar de muchos metales”, en clara alusión a las antiguas minas de oro, plata y cobre que posee la serranía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viejos objetivos, nueva expedición.&lt;br /&gt;En el marco del 2º Encuentro Nacional de Montaña realizado en Famatina en octubre de 2001, habíamos participado de la expedición para ascender el pico Gral. Belgrano, punto culminante de los nevados de Famatina.&lt;br /&gt;En esa oportunidad habíamos compartido el ascenso con un grupo rosarino y otro mendocino compuesto por Jaime Suarez, Mirta Sarmiento y Susana Miatello.&lt;br /&gt;Nuestro objetivo era aclimatar para el ascenso del Bonete (6759 mts.) y pese a la tormenta que truncó el ascenso a la cumbre, nuestro objetivo en esa oportunidad fue logrado al alcanzar el campo 2, a 5.500 metros, pudiendo dormir una noche allí.&lt;br /&gt;También tuvimos el gusto de conocer a Eduardo Namur, que pese a ser también de Mar del Plata, no conocíamos. Rápidamente ganó un lugar en nuestro equipo con su gran fuerza de espíritu, su muy buen humor y sus habilidades para arreglar todo lo que se rompiera. El grupo lo completábamos Toni Moreno, Fabián Gonzáles y yo, demasiado conocidos para darnos cuenta de algún rasgo distintivo.&lt;br /&gt;Aquel viaje estuvo condimentado con muchos ingredientes, diversos criterios, algunas renzillas, gustos diferentes y sobre todo gran cantidad de gente abarrotando cada uno de los campamentos.&lt;br /&gt;Finalmente luego del intento, cada grupo continuó con sus objetivos pero quedó en el ambiente la busca de una nueva oportunidad en el tesoro riojano.&lt;br /&gt;Jaime y Toni  eran los mas ansiosos por volver, con Fabián considerábamos que el otro intento podía esperar.&lt;br /&gt;Durante el verano del 2002 Jaime envió varios mails con mensajes sobre la vuelta al Famatina y finalmente formuló la invitación para marzo. Personalmente estaba preparando el ascenso al cerro Vallecito (6168 metros, Catamarca) para la misma epoca, así que era compatible con el proyecto de volver a Famatina. Además la oportunidad de volver a ver a Jaime y las “chicas” era tentadora y pronto el grupo lo formamos junto a Eduardo, Toni y Paulo que volvería a la Puna luego de 10 años.&lt;br /&gt;Toni que luego de varias expediciones a la alta montaña buscaba una vez mas alcanzar por primera vez la cumbre de un seis mil, nos relata:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un 14 de marzo de 2002 partimos al medio día, de la cuidad de Mar del Plata, rumbo a nueatro querido Norte, Guillermo (el cabezón), Paulo (el inmombrable) y yo (Antonio, el viejo), junto con Eduardo (Total Service), nuestro destino era el pueblo riojano de Famatina, en el cual nos reuniríamos con el grupo de andinistas mendocinos integrado por Jaime Suarez, Mirta Sarmiento y Susana Miatello, a los que habíamos conocido en el Encuentro Nacional de Montaña el año anterior. Con ellos intentaríamos la cumbre del pico Gral. Belgrano de 6097 metros. Este cerro es el de mayor altura del extenso cordón de Famatina, el año anterior después de ascender hasta los 5500 metros debimos descender azotados por un temporal de fuerte viento granizo y nieve....Volvíamos por la revancha....”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toni volvía por la revancha pero en su mochila gurdaba el respeto hacia el nevado que tan mal lo había tratado el año anterior. En esa oportunidad había bajado bastante cabizbajo haciendo responsable a un dolor de muelas su malestar....Cuidado Toni el Famatina es alto y duro....no sea cosa que tengas que bajar sin cumbre una vez mas....&lt;br /&gt;“Arribamos al pueblo de Famatina a las 13 hs. del día siguiente teniendo que soportar 30 grados de calor. Mientras intentábamos una “siesta” en la plaza nos avisaron los muchachos de la Secretaría de Turismo que habían llegado los mendocinos, a los cuales nos unimos de inmediato y en medio de abrazos, mates y alegrías mutuas empezamos a entretejer las actividades a seguir en lo restante del día. Se decidió de comun acuerdo partir esa misma tarde rumbo al paraje “Cueva de Perez”, al cual después de unas 6 horas de duro trajinar por caminos inexistentes, exigiendo al máximo la 4x4 Land Rover Discovery de Jaime y la Ford Ranger de Guillermo por el lecho pedregoso de un río de montaña y trepando hasta los 3600 metros de altura, por fin divisamos la antigua construcción minera semi abandonada conocida como Cueva de Perez, en la cual daríamos comienzo el período de aclimatación a la altura, necesario para intentar un seis mil en esta zona de los Andes.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los abrazos, mates y alegrías mutuas rememorados por Toni eran mas efusivas entre Jaime y él. Nosotros estamos convencidos que tanta alegría era debida a que se volvía a reunir la cordada de mas de 100 años.&lt;br /&gt;El largo trajinar de las 4x4 que también enuncia hubiera sido menos tedioso si hubiera cebado unos mates, pero bueno el viejo optó por llevarnos con el pico seco. En cuanto al vehículo de Jaime no es el momento de contar lo meticuloso que es con el orden y el riesgo cosntante que corren Susana y Mirta cada vez que intentar cambiar el casette del stereo o ensucian el asiento o dejan la puerta abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Mejicana.&lt;br /&gt;“Se habían unido a nosotros un grupo de riojanos, algunos para prestarnos apoyo logístico y otros con intensión de ascender a la cumbre. Después de dos días en cueva de Perez, unos en camioneta y otros a pie salvamos los 700 metros de desnivel que nos separaban de La Mejicana, situada a 4300 metros, lugar donde seguiría el proceso de adaptación a la altura. En este punto funcionó una de las cabeceras del cablecarril de la mina y todavía a pesar de los muchos años transcurridos persisten en pie las enormes instalaciones, testigos silenciosos metálicos, otrora centro de actividad de cientos de mineros. Cuentan las leyendas de la región que en La Mejicana durante la noche se pueden percibir manifestaciones de diversa índole de los espíritos de los mineros fallecidos, durante la construcción y explotación de la mina”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las manifestaciones de diversa índole mas que de los espíritus era de los vivos. Había manifestaciones sonoras producto de guisos y cereales. Había manifestaciones verbales producto de cambios de opinión entre los integrantes de la expedición, además de las manifestaciones de risa ante las constantes bromas que tenían como centro a Toni y sus repetitivas historias sobre sus viajes al Paso de San Francisco y alrededores. En esta oportunidad junto con nosotros Jaime también hizo frente común para volver loco a Toni, que como ya nos conoce se nos hace cada vez mas difícil hacerlo enojar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Después de transcurridas 24 horas en La Mejicana el grupo mendocino, junto a dos andinistas riojanos, decide partir hasta la lagunita situada a 5000 metros de altura, donde instalarían su campamento.El resto (los marplatenses) decidimos quedarnos un día mas para lograr una mejor aclimatación. Ese día nos sirvió para explorar nuestro entorno con la Ranger y también para pasar un adrenalítico momento ya que una parte del camino (lease huella), se derrumbó al paso de la 4x4, dejando al descubierto un tremendo socavón, llamado chimenea, excavación construida para ventilar las galerías de la mina, hecha varios años atrás y cubierta precariamente, cediendo la misma al paso de la camioneta y poniéndonos a todos a centímetros del desastre, que felizmente se pudo evitar gracias a los rápidos reflejos de Guillermo que iba al volante.&lt;br /&gt;A esta altura de la expedición las cosas marchaban bien, la convivencia del grupo era en armonía y salvo las peleas hogareñas de Jaime y “las chicas” o alguna escaramuza verbal entre Paulo y Guillermo estaba “tudo bem”. Paulo había decidido hacernos de apoyo esperándonos en la lagunita el día de cumbre, ya que no se sentía lo suficientemente aclimatado. Esta desición que tomó, demostró en mi opinión personal, ser muy correcta, poniendo en relieve su madurez como andinista. A todo esto Eduardo había dado pruebas de su habilidad innata para arreglar todo lo que no funcionaba: calentadores, linternas, bastones rebatibles, maquinas de fotos, etc., etc., lo que le valió el mote de “total service”.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del ascenso a La Mejicana e instalarnos comodamente en la nueva carpa estructural de Jaime, habíamos hecho algunas caminatas para facilitar la aclimatación. Personalmente mantenía largas charlas con Jaime sobre ascensos e historia de las altas montañas americanas. Toni participaba en algunas ocasiones de las conversaciones  y en otras iniciaba largos comentarios sobre Osho, religiones orientales y otras temas interesantes. Mirta, vieja guerrera de seimiles aguardaba el momento de iniciar la marcha como si su habitat fueran las laderas del cerro y no su campamento base. Con Paulo, mi socio, nos habíamos olvidado completamente de los problemas económicos de la empresa y compartíamos largas mateadas con Eduardo hablando de cualquier tema que saliera.&lt;br /&gt;La convivencia entre ambos grupos era excelente, pero a los riojanos les costaba integrarse. Mas adelante demostraríamos todos sobradas muestras de la muy buena convivencia de los grupos en la montaña iniciando una verdadera amistad con los chicos de Famatina.&lt;br /&gt;Intercambiando opiniones con Jaime, me comntó que optaría por salir la mañana siguiente hacia el campo 1 en la lagunita. Por mi lado prefería esperar un día mas para facilitar la aclimatación. Igualmete lo hablé con Toni y Eduardo y me manifestaron su conformidad. Paulo, como explicaba Toni, había decidido quedarse en La Mejicana, subiendo el día de cumbre a esperarnos al campameto 1. Le había costado mucho la aclimatación, subiendo al tercer día de 0 a 4400 metros, luego de 10 años sin estar en la altura. Pese a esto nunca perdió el buen humor y compartió en todo momento las actividades del grupo.&lt;br /&gt;La estrategia era la misma que utilizamos en el anterior intento: larga caminata por el empinado acarreo que lleva a la lagunita (5100 metros), instalar el campamento 1, corto y potente ascenso por acarreo a la montura (5500 metros). Desde allí intentaríamos la cumbre primero por el filo y luego por los campos nevados que llevan a la cima.&lt;br /&gt;Una vez que partió el grupo de Jaime, nos quedamos conversando en la carpa sobre los pasos a seguir y la forma de hacer mas rentable el ascenso, dejando pocas cosas libradas a azar y sopesando todos los elementos para lograr nuestro objetivo de cumbre. Estábamos hablando del primer tramo largo y tedioso cuando Adrián Carneiro, el integrante famatinense que nos acompañaba comentó que conocía una huella que subía casi hasta los 5000 metros y que era transitable para la 4x4. Un poco incrédulos lo interrogamos y volvió a afirmar que cando había trabajado en la explotación minera había subido hasta allí en vehículo. Al instante tomamos las camperas, el GPS y algo para tomar y salimos hacía allí. En un principio bajamos hasta la cueva de Perez y desde allí subimos por un valle paralelo al de La Mejicana. Salvo el gran peligro que corrimos al desmoronarse el camino cediendo en un “chimenea” de ventilación sin marcar, el camino era transitable y luego de una hora diez minutos de marcha llegamos efectivamente a 4935 metros. Dejamos la camioneta y fuimos caminando hasta el campamento de la Lagunita donde Jaime no podía entender lo que veía, ellos habían tardado casi cinco horas de esfuerzo y nosotros aparecíamos de la nada. Después de unas chanzas bajamos hacia La Mejicana, donde cenamos y charlamos hasta tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso a la cumbre de los Nevados de Famatina.&lt;br /&gt;“ Al día siguiente de haber partido los mendocinos, emprendimos la marcha acompañados por otro montañista riojano llamado Adrián, residente en Famatina. A la tarde estábamos armando campamento en la Lagunita y comprobando que el grupo de Jaime ya había partido rumbo a la Montura, lugar del segundo campamento a 5500 metros. Desde allí solo 700 metros de desnivel separan a los andinistas de la cumbre.&lt;br /&gt;A la noche los acontecimientos se precipitaron, y decidieron en gran medida la suerte de ambos grupos de montañistas. Un tremendo temporal de viento rugió en las alturas. En la Lagunita pudimos soportarlo tras reforzar los anclajes de las tiendas y levantar un pircado como reparo del viento. No sucedió lo mismo en la Montura, al ser un lugar muy expuesto, durante la noche las ráfagas huracanadas destruyeron las dos carpas, teniendo que tomar la decisión de descender al amanecer ante la perdida del vital equipo. Nosotros mientras tanto, al comprobar que el viento tendía a calmarse con el transcurrir de las horas, decidimos subir a la Montura, asumiendo el riesgo de tener que sufrir otra noche como la anterior. Nos cruzamos con Jaime que muy abatido nos dijo que opinaba que deberíamos bajar todos ya que en su criterio el temporal volvería a soplar después de las 16 horas, pero continuamos el ascenso. Después de un duro ascenso con las mochilas cargadas llegamos a la Montura con la firme desición de aguantar lo que viniera, para a la mañana siguiente tener nuestra oportunidad de cumbre.&lt;br /&gt;Por fortuna paso la noche sin mayores sobresaltos y al amanecer el sol radiante calentó nuestros cuerpos y nuestros ánimos, el destino o el espíritu de la montaña lo quiso así.&lt;br /&gt;Empujados por la ansiedad de Guillermo partimos lentamente al principio, hasta que con el paso del tiempo fuimos ganando ritmo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso hasta la Montura (5520 mt.) es por un acarreo fino bastante firme. Hacia el final gana algo de inclinación y se hace bastante pesado. En esta oportunidad la Montura estaba desprovista de nieve y tuvimos que caminar para encontrar un planchón de hielo para derretir. Desde la Lagunita tardamos 4 horas a un ritmo parejo. En nuestro intento del año anterior habíamos encontrado bastante nieve allí y luego de la tormenta de la noche que pasamos en el lugar el paisaje era totalmente blanco. Desde éste campo 2 se ve toda la vertiente de La Mejicana y se observa todo el cordón de los Nevados de Famatina hasta el Negro Overo. La cumbre no se visualiza debido a que la parte alta del filo SE la oculta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escalada final.&lt;br /&gt;“ Avanzamos hasta el comienzo del filo y comenzamos el ascenso por él. Cerca del mediodía empezamos a ver cerca el filo cumbrero y luego de un corto pero pesado pedrero vimos una suave lomada llena de planchones de hielo de unos 600 metros de extención y al terminar ésta un abrupto e inmenso nevé y en su extremo norte ¡al fin! se presentía la cumbre, meta ansiada y obtetivo final del grupo. A pesar que faltaban horas de duro y extenuante esfuerzo, percibí que todos en ese momento tuvimos la certeza de que lo lograríamos.&lt;br /&gt;Pasaron dos largas horas gramponeando sobre nieve y hielo y repentinamente estuvimos en una pequeña meseta donde ya no veíamos nada para subir...el momento mágico había llegado y abrazados todos caminamos lo últimos metros con lagrimas en los ojos, hasta el pequeño pircado donde sobrevivía a duras penas una larga madera, todo lo que quedaba de una cruz. Abrazos, felicitaciones, gritos de júbilo y fotos por doquier borraron la fatiga instantáneamente. Yo recordé a mis seres queridos y lamente que en esta oportunidad no estuviera mi amigo y compañero de montaña Fabián González, en esos momentos en Mar del Plata, para disfrutar juntos ese momento.&lt;br /&gt;Al oeste, desde nuestra cumbre observábamos a corta distancia el “Gran Riojano”, pico de majestuosas y bellas líneas, totalmente nevado. Su altura es levemente menor al “General Belgrano”, lugar donde nos encontrábamos nosotros.&lt;br /&gt;Después de permanecer una hora en la cumbre, gracias al hermoso día que nos había tocado, emprendimos el descenso con un ritmo firme y sostenido, llegando a la Montura a las 17 horas.&lt;br /&gt;Inmediatamente comenzamos a levantar el campamento y luego de armar nuestras mochilas partimos para la Lagunita, donde según lo planeado estaría esperando Paulo. Faltando todavía un buen trecho pudimos visualizar a lo lejos su silueta, dejándonos tranquilos de que no había faltado a la “cita”.&lt;br /&gt;Nos recibió portando bajo su brazo un termo de café caliente y repartiendo a dieatra y siniestra abrazos, golosinas y felicitaciones. Seguimos el descenso, tras la breve pausa que nos permitió recuperarnos del duro esfuerzo, hasta llegar, ya con el sol ocultándose tras el horizonte, a la camioneta con la que nos trasladamos hasta La Mejicana, donde fuimos recibidos por Jaime, Mirta, Susana y el grupo de riojanos, que al enterarse de nuestro éxito compartieron con nosotros la inmensa alegría de haber hecho cumbre.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso había sido de acuerdo a lo planeado y el Famatina nos había hecho conocer sus secretos de uan agradable forma. Si bien el esfuerzo fue sostenido logramos regular el ascenso para disfrutar todo el recorrido. Utilizamos la vía normal que recorre el filo SE y luego la llamada por algunos “pared Este”, que es un largo nevero sobre la cara oriental del pico General Belgrano. Durante la segunda parte del ascenso fue necesaria la utilización de grampones y piqueta.&lt;br /&gt;Habíamos partido del campamento de la Montura a las 8,15 hs. ya con el sol arriba. Hollamos la cumbre a las 13,15 hs. y permanecimos allí hasta las 14,30 hs. El GPS indicó una altura de 6142 metros, que coincide con otras mediciones con igual sistema. La altura oficial del IGM es de 6097 metros.&lt;br /&gt;En la cumbre encontramos el testimonio de nuestro amigo Horacio Sánchez, que había ascensido la máxima altura de los Nevados de Famatina durante un intento de travesía de todas las cumbres del cordón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pasados los primeros momentos de euforia, Jaime nos hizo saber que ese mismo día junto a dos andinistas riojanos habían ascendido varios picos de la cadena virgen que ellos bautizaron cordón de las Llaretas, habiendo alcanzado la máxima altura a mas de 5000 metros, imponiéndole el nombre de Patrono San Pedro en honor al santo de Famatina.&lt;br /&gt;Después de habernos comido “todo” y tras largas conversaciones, fuimos introduciéndonos en nuestras bolsas de dormir donde el sueño reparador se hizo presente”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 21 de marzo de  durante la mañana bajamos por el cauce del río Amarillo y luego por la huella minera hasta el pueblo. El recibimiento fue mucho mas efusivo de lo esperado. La gente nos preguntaba por la calle sobre la suerte de la expedición. Todo el pueblo había estado expectante de la suerte corrida por nosotros. En realidad era la primera vez que nos ocurría esto, ya que ni siquiera en nuestra ciudad habíamos despertado tanto interés.&lt;br /&gt;El hecho era que para el pueblo de Famatina, era realmente importante que un famatinense hiciera cumbre, ya que frente al éxito de sus vecinos de Chilecito el único logro local hasta la fecha era bastante sobrio. Junto a nosotros había hecho cumbre Adrián Carneiro, segundo oriundo del pueblo en la cúspide, de allí tanto entusiasmo.&lt;br /&gt;Realmente estábamos alegres por la cumbre y por el entusiasmo despertado en Famatina. Llegamos a la Secretaría de Turismo y fuimos recibidos por su titular. Allí nos informó que en la radio local nos estaban esperando para hacernos una nota y además el intendente nos invitaban un chivito. La verdad no lo podíamos creer: éramos famosos e íbamos a comer gratis. La cuestión que fuimos a la radio, nos entrevistaron, luego a Jaime en su carácter de presidente de la Unión Panamericana de Asociaciones de Montañismo y Escalada.&lt;br /&gt;Luego del almuerzo regado por un buen vino famatineño, vimos el video que filmara la secretaría de Turismo en oportunidad de nuestra expedición. Comenzamos con las despedidas que realmente se hicieron duras. Primero Jaime, Mirta y Susana. Luego los amigos de Famatina. Cada uno había ganado un lugar en nuestras vidas, como nosotros habíamos ganado un lugar en la vida de ellos. Los recuerdos del Encuentro de Montaña del año anterior afloraban y los nuevos amigos aguardarían nuestro regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RESTOS INCAS. (*)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante nuestro ascenso al Socompa tuvimos oportunidad de descubrir vestigios incas. Donde instalamos nuestro segundo campamento encontramos gran cantidad de leña. Luego, en Salta, Alejandro Giménez nos contaría que durante su primer ascenso en ese lugar había varios atados. Desde aquí se aprecia el Llullaillaco en toda su magnitud elevándose desde las entrañas de la puna.&lt;br /&gt;Dentro del cañadón que conduce a la cumbre hay una pequeña construcción bien conservada apoyada en la pared que cae del contrafuerte sur. Es un excelente mirador y domina el paisaje hacia el NO.&lt;br /&gt;(*) Según el prestigioso Antonio Beorchia Nigris son restos incas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PACHAMAMA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo el norte se respeta a la madre tierra ofrendándole siempre el primer trago o bocado de lo que se valla a tomar. Por otro lado se erigen apachetas en lo alto de las abras o en las mismas cumbres. Cada viajero que pasa por allí debe ofrendar algo y agregar una piedra a la pirca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-7174138204654168737?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/7174138204654168737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=7174138204654168737' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/7174138204654168737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/7174138204654168737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/09/famatina-el-tesoro-riojano.html' title='FAMATINA: El tesoro riojano'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-8433674952134150078</id><published>2007-09-06T20:56:00.000-03:00</published><updated>2007-09-06T20:58:07.069-03:00</updated><title type='text'>LLULLAILLACO: el rey gélido de la puna</title><content type='html'>En uno de los climas más riguroso de la cordillera de los Andes, donde  el viento está presente siempre, y la sequedad del aire helado momifica cualquier vestigio de vida, reina el monarca de la Puna: el Llullaillaco.&lt;br /&gt;Entre la inmensidad de salares, volcanes de mas de 6000 metros y restos precolombinos yergue su majestuosa figura desafiando a andinistas y científicos a desentrañar sus secretos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción:&lt;br /&gt;Todo montañista de altura ve en el Llullaillaco un preciado objetivo deportivo, pero tarde o temprano todos los que caminan sus laderas, coinciden en que el misticismo y los secretos precolombinos es lo que hace única la experiencia vivida en el cerro.&lt;br /&gt;Siempre creí que el título apropiado para una nota sería relacionado con esos sentimientos, pero el hecho de ser los primeros argentinos en dirigirnos a él, luego del paso de Johan Reinhard y la Expedición de la National Geographic, hizo que esa certeza cambiara. Por eso, quizá influenciados por los dolidos espíritus de la gente que vive en la Puna y siente que las momias fueron robadas de la cumbre, sentimos más apropiado hablar de “la montaña gélida”, por el frío que soportamos y por el que se percibe por la ausencia de las ofrendas, que los incas depositaron para siempre y en 1999 fueron bajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Volcán:&lt;br /&gt;De difícil traducción, principalmente son dos los significados que se le asignan a la expresión quechua Llullaillaco. Una posición indica que sería “laguna cenagosa”, de llullu: cosa blanda, fofa y yaco: agua. Otra indica que el significado sería  “agua mentirosa”, de llullai o llulla: mentir, engañar y yaco o llaco: agua.&lt;br /&gt;El primer ascenso deportivo, como él mismo lo denominó, lo realizó el andinista chileno Bión González León, junto con su compañero Juan Harseim. Pisaron el punto mas alto a las 19.20 del 1ro de diciembre de 1952, luego de caminar desde las 5.30 hs. Además de ellos, la expedición estaba integrada por dos andinistas mas, que los esperaron en el campamento de 5500 mts.&lt;br /&gt;En la cumbre encontraron leña y Harseim vio un pedazo de cuero en la grieta donde depositaron el testimonio.&lt;br /&gt;Atrás quedaron serios intentos por alcanzar la cima y estudiar los restos arqueológicos. La primera expedición histórica data de 1938 y fue organizada por Jorg y Mazza. Fueron en búsqueda de la “chúngara”, caverna donde los incas guarecían las arrias de llamas en su paso a través de los Andes. En 1950 y 1951 se realizaron dos intentos (Alonso y Dangl respectivamente) y finalmente la cumbre es alcanzada en 1952. En 1953 Hans Rudel realiza la segunda ascensión perdiendo la vida Nendel en el glaciar oeste. En 1954 vuelve el alemán al frente de una gran expedición apoyada por Perón, realizando importantes estudios. En 1958 y 1961 Mathias Rebitsch dirige su grupo al misterioso volcán. En 1971 el Dr. Orlando Bravo y en 1974 Antonio Beorchia Nigris realizan descubrimientos relevantes. Johan Reinhard asciende en 1983, 1985 y 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De San Antonio a Tolar:&lt;br /&gt;Casi una semana de descanso y monótonos días transcurrieron en San Antonio de los Cobres, esperando a Alejandro Giménez que llegara desde Salta, para unirse a nuestro grupo. Luego del ascenso al Socompa aguardábamos confiados el gran desafío que representaba el Llullaillaco y hacíamos cálculos de distancias y tiempos. Con el informe de Jaime Suárez en nuestras manos especulábamos con lograr el éxito que la expedición que él dirigiera en 1995 había tenido sobre nuestro objetivo. Como siempre, antes del intento a una de las más altas cumbres de occidente ultimábamos detalles, revisábamos todo una vez mas y tratábamos de recabar la mayor cantidad de información posible.&lt;br /&gt;Pese a haber recorrido casi la totalidad de las calles, haber cruzado por el frente de las 769 construcciones y prácticamente saludado a los 3441 habitantes, todos coincidimos que lo más saludable, además de la hospitalidad puneña, eran las milanesas y empanadas de Víctor (sin olvidar la cerveza, que nunca llegó a confundir nuestras ideas pero sí a alegrar las frías noches)&lt;br /&gt;Finalmente el 26 de abril, luego de “escalar” el viaducto la Polvorilla, visitar las termas de Pompeya y un intento fallido de pesca en el río San Antonio de los Cobres, inducidos por los militares que aparentemente conocían los secretos de los meandros del lugar, partimos de la ex capital del Territorio Nacional Los Andes.&lt;br /&gt;Luego de unas horas de viaje llegamos a Tolar Grande. Llenamos el tanque y los bidones extras de Gasoil y continuamos hacia la cueva de sal, conocida como “el paso del hombre muerto”.&lt;br /&gt;Comenzamos a atravesar el salar de Arizaro y luego giramos rumbo sur. La sequedad del ambiente y el viento frío hacían más remoto e inhabitable la inmensidad de la puna en ese recodo. Aquí el blanco del salar se ve salpicado por conos de sal coloreados, que alcanzan alturas de casi cincuenta metros. En la base de uno de ellos, encontramos la casi imperceptible entrada a al cueva. Por lo que apreciamos, un hilo de agua talló a lo largo de la historia, una gruta comunicada con el exterior por dos túneles que hay que atravesar arrastrándose entre el barro. El espectáculo en su interior es grandioso con estalactitas y estalagmitas de un blanco perfecto. La oscuridad es absoluta y solo se quebró por los haces de luz de nuestras linternas. Salimos luego de fotografiar el extraño lugar y rodeamos caminando el cono. Ya anocheciendo emprendimos el regreso a Tolar Grande. A poco de andar pinchamos una cubierta a manos de los filosos cristales de sal y decidimos pasar la noche en el poblado para reparar las ruedas.&lt;br /&gt;Vimos el partido por las eliminatorias de Argentina (ganó 4 a 0 a Venezuela) y cenamos en una casa donde sus propietarios venden comida y bebidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mina Arita.&lt;br /&gt;Al otro día, nos levantamos y partimos hacia Mina Arita, con la idea de luego continuar hacia Caipe o La Casualidad.&lt;br /&gt;La senda discurre por Arizaro y hay veces que se pierde entre las duras rocas saladas. Luego de 65 km. llegamos a la abandonada mina de ónix y conocimos a Carlos Rodríguez. Nos explica que no cuida sino que vive allí. Que la explotación concluyó en 1980 y él habita desde 1970. Trabajó 10 años como minero y luego se quedó ya que no quiso volver a la civilización. No baja a Tolar Grande desde hace años y solo tiene contacto con el mundo externo a través de la radio AM que cuida como un tesoro. Al no haber agua tiene que caminar 4 km. en busca de ella y acarrearla con sus burritos. Sobrevive cazando vicuñas y con los regalos que le hacen los visitantes.&lt;br /&gt;Recorrimos el lugar y compartimos un rato con Carlos. Le preguntamos por parajes cercanos a su casa y luego decidimos ir a conocer el cono de Arita. El extraño cono se levanta del salar y llega hasta los 3689 metros. En la cumbre hay una placa recordando el esfuerzo de los pioneros de la explotación.&lt;br /&gt;Varias anécdotas quedaron de lo vivido en la mina y luego de haber permanecido varias horas por aquellos parajes, regresamos hacia la ruta 27 para continuar hacia Caipe.&lt;br /&gt;Unos kilómetros mas adelante una nueva pinchadura cambiaría el rumbo de la expedición. Con los dos auxilios pinchados la única opción que teníamos era volver a Tolar.&lt;br /&gt;La sorpresa sobrevino cuando el único gomero anunció que una no tenía arreglo y la otra él no la podría reparar. Decidimos entonces quedarnos y aprovechar a seguir probando comida civilizada. Otra vez milanesas, papas fritas y cerveza para festejar. Fabián y Alejandro parten hacia San Antonio de los Cobres para solucionar el problema de las pinchaduras. Toni aprovecha a volver, ya que debido a los percances, calcula que no llegará a Mar del Plata a tiempo para cumplir con sus obligaciones. Pepo se va a dormir temprano afectado por un malestar físico. Con Mariano nos quedamos tomando mas cerveza y haciendo nuevas amistades. Los temas van variando y las botellas van cayendo. Truco, anécdotas, viajes y especulaciones sobre quien ha recorrido mas montañas en la cordillera, nos llevan horas de amena reunión.&lt;br /&gt;Al otro día nos despertamos con la llegada de los chicos con las cubiertas reparadas y nos quedamos en Tolar otro día.&lt;br /&gt;El malestar de Pepo se agrava y pasa todo el día acostado. Por nuestra parte seguimos comiendo y jugando al truco. Ya somos amigos de la mitad del pueblo y a la noche compartimos la cena con el médico y varios ferroviarios. Hablando con el doctor de nuestras intenciones, nos cuenta que tiene el video de la expedición de Jaime Suárez. Rápidamente nos trasladamos a su casa para verlo y vivimos anticipadamente los momentos que vendrían.&lt;br /&gt;Al otro día nos levantamos temprano, acondicionamos todo, cargamos 120 litros de agua en la misma canilla que la noche anterior viéramos que lo hizo la expedición de Jaime y compramos algunas cosas para el viaje.&lt;br /&gt;Voy solo al único almacén y la dueña, una señora de unos 65 años, arrugada por la dureza de la puna, me cuenta que vive con el marido que es jubilado del Ferrocarril y que ya el negocio no deja ni para vivir. Luego me pregunta si somos mineros. Ante mi respuesta que solo somos escaladores en busca de la cumbre del Llullaillaco, me pregunta que es lo que vamos a traer. Nada, solo lo vivido en la lucha por alcanzar la cima. No me cree y charlamos un rato mas hasta que se da cuenta que es verdad. Se nota lo dolidos que están todos por aquí, por el accionar de Reinhard al bajar las momias.&lt;br /&gt;Pepo decide volver a Mar del Plata y aprovecha a bajar en una camioneta que viene de Samenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia el campo Base.&lt;br /&gt;Somos solo cuatro los que subimos al vehículo para salir hacia Caipe. Cruzamos una vez mas el rígido mar salado de  Arizaro. Viento, aridez y dureza reinan allí. Los pozos hechos por los arrieros para refugiarse del helado aire es lo único que rompe con la monotonía del salar. Las altas montañas se yerguen altivas en el horizonte. En nuestro vehículo el silencio solo da lugar a nuestras reflexiones. Por nuestras mentes pasan los próximos días. El frío y el viento van a ser una gran barrera que superar. Vamos a estar en mayo cuando comencemos el asalto al rey de la puna. Seguimos absortos en nuestros pensamientos cuando llegamos a Caipe. Recorrimos la estación encontrando paso a paso elementos antiquísimos y perfectamente conservados, pese a que ya no funciona.&lt;br /&gt;Giramos rumbo a La Casualidad dejando a nuestra derecha la herradura de Caipe, sus ruinas incas y las leyendas sobre ella.&lt;br /&gt;Mas adelante con la visión del salar del Río Grande llegamos al portal de La Casualidad.&lt;br /&gt;Sin entrar y con una cuota mas de abrigo seguimos hacia la base de nuestro cerro. Rodeamos la salina de Llullaillaco y faldeamos el cerro Rosado (5483 mts.) llegando al campamento de cine (4600 mts.). Recuperamos el porteo de comida y materiales y continuamos fuera de la senda hacia el Campo base. Una hora y quince minutos después luego de varias subidas duras entre grandes piedras y terrenos arenosos llegamos al lugar indicado.&lt;br /&gt;El sitio está en la base misma de la falda ENE del volcán. El suelo es arenoso y hay un caos de grandes piedras aquí y allá. Bajan dos espolones directamente de la cumbre, marcando entre ambos la ruta lógica desde éste punto. A unos doscientos metros está el cementerio que estudiara Beorchia Nigris en 1974. Dieciséis tumbas dan lugar a innumerables conjeturas acerca de las causas de las muertes. Como conclusión se afirma que seguramente pertenecen a una cultura puneña súbdita de los incas, muertos por frío en la altura, bajados congelados y enterrados sin ajuar en la base del cerro. La posición de los cuerpos así parece indicarlo.&lt;br /&gt;Armamos una carpa para comer y estar durante los días que permanezcamos en el base y otra para que duerman Ale y Fabián. Cenamos picada y tomamos mate hasta la 1:30 hs. alumbrados por velas.&lt;br /&gt;Durante la noche la temperatura bajó a 9º bajo cero y se sintió el frío.&lt;br /&gt;El 30 de abril amanece nublado y la tendencia del barómetro baja 3 milibares. Mariano y Alejandro van en busca del Tambo inca (asentamiento intermedio hacia la cumbre), encontrándolo luego de varias horas de caminata, en los 5200 mts. Sacan gran cantidad de fotos  a la decena de recintos de piedra y vuelven al campamento.&lt;br /&gt;Durante la noche hizo mucho frío y se levantó un fuerte viento que si bien baja aún mas la sensación térmica, barre las nubes que nos cubrieron durante el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amaneció claro. En el aire se percibía el nerviosismo y la intriga que se respira antes de iniciar un ataque. El viento era fuerte y estabamos envueltos en nuestros trajes rompevientos.&lt;br /&gt;Acondicionamos lo que quedaba y encolumnados y en silencio comenzamos el ascenso. El avance era rápido y notábamos que la aclimatación era óptima. Sobrepasamos el primer lomo y vimos a lo lejos el lugar utilizado por la expedición de Jaime Suárez como asentamiento de su primer campamento.&lt;br /&gt;En dos horas y cuarto llegamos al sitio establecido (5300 mts.) y montamos las tiendas. El frío era intenso y sentíamos que el viento nos arrebataba el calor corporal. Unos penitentes fueron la fuente de agua esa noche y aprovechamos a hidratarnos correctamente mediante la ingestión de litros de té, mate y sopas varias.&lt;br /&gt;Esa noche, envueltos en las bolsas luchamos por conservar algo de calor y no apoyarnos demasiado en las escarchadas paredes de la carpa.&lt;br /&gt;El amanecer nos encontró confiados en alcanzar nuestro objetivo y dispuestos a afrontar otra jornada dura de montaña.&lt;br /&gt;Levantamos el campamento y a buen ritmo nos dirigimos hacia la pirca de los 5500 mts. En una hora la alcanzamos y descansamos un rato buscando vestigios de la cultura incaica. El lugar magníficamente descripto por Beorchia Nigris, Rebistch y Suárez parecía familiar y sentíamos que ya habíamos estado allí.&lt;br /&gt;Continuamos hacia el campo II y finalmente lo establecimos sobre el filo SE, entre las extrañas formas descriptas por la lava solidificada, en el margen de una laguna congelada. Éste lugar fue utilizado por Reinhard en su expedición, como único campamento de altura. Se encuentra levemente mas bajo que el de Jaime pero mucho más reparado del viento y con posibilidad de derretir hielo de la laguna.&lt;br /&gt;Describir el frío sería en vano, ya que fue prácticamente insoportable y el viento azotó las carpas toda la noche. Por nuestra parte nuevamente nos hidratamos correctamente y cenamos sopa de fideos.&lt;br /&gt;A las 5.30 estábamos listos para partir pero la ausencia de la luna, acompañada del implacable frío, la demoró hasta las 7.00 hs. En mi diario, sobre el clima de esa mañana, anoté frío grave. Creo que es una descripción aproximada a la realidad.&lt;br /&gt;El avance era lento y luego de una hora Alejandro decide volver al campamento. Continuamos elevándonos y perdemos la sensibilidad de pies, manos y nariz. La respiración se congela en la barba y las capuchas cerradas. De la nariz caen sin control, ya que no la sentimos, gotas que se congelan antes de llegar al bigote. La campera se pega a la piel de la cara por efecto de la humedad congelada.&lt;br /&gt;La pendiente es pronunciada y finalmente llegamos al filo (6250 mts.) que cae desde el roquerío paralelo al sarcófago. Continuamos por el otro lado del mismo buscando el col tratando de protegernos de los latigazos del viento. Vemos que se acerca una tormenta desde el oeste. Observamos los leños aquí y allá diseminados como lo describen en sus respectivos informes nuestros predecesores, pero nuestro único horizonte es el lejano collado. El aire nos sobra pero el frío nos acobarda.&lt;br /&gt;Al alcanzarlo (6550 mts.) sentimos que la cumbre era nuestra. Una construcción pircada se apodera de nuestros sentidos al llegar y descansamos en la magnífica atalaya que vigila todo desde la altura. A lo lejos el Socompa nos recuerda nuestra reciente ascensión. Observamos el campamento base y el de cine. La pirca está reparada y tiene leña almacenada. Pese a que todos los que han pisado y estudiado el Llullaillaco ya lo han dicho no podemos dejar de admirar a los incas por tan sólidas construcciones a tanta altura. La tormenta avanza y las nubes cubren a veces la cumbre.&lt;br /&gt;Luego de unos tragos de té y un caramelo continuamos el ascenso directo a la cima. El hielo tapiza el trayecto y no encontramos el zigzag del inca que sabemos que existe en esa altura. Sentimos el triunfo cerca, pero el duro hielo nos obliga a rodear un sector ya que no tenemos crampones. Unos pasos mas y una gran roca se entromete entre mis ojos y la cumbre. Cuando la rodeo estoy casi frente a las construcciones más altas del mundo a 6710 metros. Me emociono y le grito a Mariano ¡estamos en las pircas!. Se me mezcla todo, recuerdo a mis hijos, a mis compañeros de montaña y lo que significa el mágico rey puneño. Paso a paso escalo los últimos metros y dejo los bastones para asirme de las rocas que llevan a la cúspide.&lt;br /&gt;El viento nos envuelve y estamos en medio de la tormenta.&lt;br /&gt;Los tres abrazados nos arrastramos por la laja inclinada que nos señala el fin el camino. Está la caja metálica que contiene los testimonios (que considero, salvo mejor información, que es la que depositó Bión González durante el primer ascenso deportivo), la piedra inclinada y la rajadura en la roca que describe Harseim  en el primer éxito contemporáneo. Son las 16.15 hs.&lt;br /&gt;La emoción es inmensa. Filmamos y sacamos fotos. Comienza a nevar y no podemos ver nada porque las nubes ya cubren todo el Llullaillaco. No es posible hacer andar ninguna de las lapiceras que llevamos y las manos enfundadas en los guantes son torpes para manipular los objetos que encontramos en la caja. Leemos los nombres de los integrantes de la expedición de la National Geographic, de alemanes e italianos. Dejamos nuestro testimonio y retiramos un banderín de los germanos.&lt;br /&gt;Rápidamente corremos hacia abajo empujados por la tormenta. Nos detenemos brevemente en las pircas, sacamos unas fotos y continuamos. En el col recuperamos lo que dejamos y continuamos hacia abajo.&lt;br /&gt;En una hora y media estamos en el campamento II. Ya con Alejandro desarmamos todo y corremos hacia abajo en medio de la tormenta.&lt;br /&gt;Luego de dos horas de caminata sin detenernos llegamos ya de noche al base (20,30 hs.)&lt;br /&gt;Al otro día sin poder ver al Llullaillaco por la tormenta desarmamos el campamento, dejamos todo tal cual lo encontramos, juntamos la basura y con los hombros blanqueados por la nieve nos subimos a la camioneta y volvimos meditando hacia San Antonio de los Cobres. Cuanta historia y cuanta vida en las laderas de la misteriosa montaña. Cuantos sueños liberados, cuantas preguntas y cuantas respuestas. Una vez mas el rey de la puna había dejado que hollaran su cumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POSICIÓN GEOGRÁFICA:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la octava altura de América, siendo la mas alta de la Puna que geográficamente comienza en la cordillera de San Buenaventura al norte del paso de San Francisco. Su cumbre es la mas alta de la provincia de Salta. Es un volcán apagado habiendo sido su última erupción en 1877, llegando sus cenizas hasta la ciudad de Salta.&lt;br /&gt;Se alza en el límite con Chile en los 68º 33’ O y 24º 43’ S.&lt;br /&gt;Posiblemente existen tres rutas de ascenso además de la Inca. La de la faz oeste desde la vega Zorritas a través del ventisquero oeste (ruta del primer ascenso deportivo). La de la vertiente argentina que parte desde el cementerio (la que recorrió nuestra expedición) y la ruta sur que discurre por los campos nevados que caen en la cara meridional del volcán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SANTUARIO DE ALTURA:&lt;br /&gt;Beorchia Nigris afirma que pudo haber sido una montaña sagrada en los tiempos anteriores a la conquista de los incas. Luego éstos la habrían incluido en su complejo de santuarios de altura. También se afirma que las fogatas realizadas en la cumbre y en otros sitios, tenían fines rituales, mientras otros, como Rebistch, dicen que eran para realizar señales de humo entre el camino de la costa y el del altiplano.&lt;br /&gt;Sin dudas en el Llullaillaco se hicieron ofrendas al sol, pero Reinhard cree que seguramente no fue la razón más importante. Sin dudas el motivo principal fueron los ritos a la fertilidad pese a la pobre importancia del cerro como dispensador de agua.&lt;br /&gt;Las momias halladas en 1999 por la expedición de la National Geographic Society confirma la tesis elaborada por el investigador acerca de las ofrendas de niños en los santuarios de altura. En el Llullaillaco se encontraron en increíble estado de conservación tres momias que corresponden a un niño de 8 o 9 años, una niña de 8 y a una adolescente de 14. Seguramente las muertes se producían por congelación luego de que un fuerte narcótico adormeciera a los niños ofrecidos. No había muerte por golpes o sufrimiento en las víctimas, como se ha afirmado, y “ofrenda” es el término mas adecuado para reemplazar al difundido  “sacrificio”. Para los pequeños y sus familias era un designio divino que cumplían con fe religiosa.&lt;br /&gt;Los niños eran los elegidos por su pureza y el ritual se iniciaba en el Cuzco en presencia del Inca, desde donde se llevaban en procesión las ofrendas humanas hasta el santuario de altura para celebrar la ceremonia conocida como “capac hucha”. Generalmente eran niñas entre 8 y 12 años que eran elegidas por su belleza e inteligencia. Reinhard afirma que la clase social de las víctimas no era excluyente, ya que incluso los propios caciques habrían estado dispuestos a ofrecer a sus hijos al Inca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; INTEGRANTES:Formamos parte de la expedición Fabián González (29), Mariano Buenaventura (24), Alejandro Giménez (31) y Guillermo Almaraz (29) todos de Mar del Plata, menos Alejandro de Salta&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-8433674952134150078?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/8433674952134150078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=8433674952134150078' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/8433674952134150078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/8433674952134150078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/09/llullaillaco-el-rey-glido-de-la-puna.html' title='LLULLAILLACO: el rey gélido de la puna'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-8476359573709299984</id><published>2007-08-19T15:47:00.000-03:00</published><updated>2007-08-19T16:21:05.680-03:00</updated><title type='text'>CERRO DE LA AGUADA: El centenario de la primera exploración</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YwCOzt1KfK0/RsiWythxCfI/AAAAAAAAAAc/WOKlFqkWfnU/s1600-h/DSC04408.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5100492375955933682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YwCOzt1KfK0/RsiWythxCfI/AAAAAAAAAAc/WOKlFqkWfnU/s320/DSC04408.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YwCOzt1KfK0/RsiVEthxCeI/AAAAAAAAAAU/2lKO5Je51Tw/s1600-h/DSC04285.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5100490486170323426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YwCOzt1KfK0/RsiVEthxCeI/AAAAAAAAAAU/2lKO5Je51Tw/s320/DSC04285.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Conmemorando el centenario de la primera exploración de la zona a cargo de Fritz Reichert en 1904, un grupo formado por marplatenses y salteños recorrieron la aún hoy inexplorada región buscando conmemorar el hito histórico y buscando su propia experiencia en pleno desierto de Atacama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fritz Reichert: El padre del Andinismo.&lt;br /&gt;El doctor Federico Reichert, Fritz, como lo llamaban sus amigos nació en Suabia, Alemania el 3 de noviembre de 1878. Se graduó en química en la Universidad de Estrasburgo y completó sus estudios de física y geología alcanzando el doctorado.&lt;br /&gt;Alpinista desde su mas joven edad escaló en los Alpes y participó en una expedición al Cáucaso donde logró junto con sus compañeros el primer ascenso del Uschba, el Matterhorn de la cordillera caucásica.&lt;br /&gt;En 1904 fue contactado por el profesor R. Hautal designado por el gobierno del General Roca para contratar hombres de ciencia que recorran el territorio nacional para estudiar minerales útiles y materia prima industrializable.&lt;br /&gt;Llamado por la aventura se embarcó junto a su esposa rumbo a la que llamaría su segunda patria, la República Argentina. Pronto fue enviado a la Puna de Atacama en busca de boratos. Partió de Buenos Aires a mediados de junio de 1904 con destino a Salta. Desde allí viajó por la quebrada de Escoipe y arribó a San Antonio de los Cobres. Continuó su viaje utilizando mulares o burros y en varias jornadas fue recorriendo zonas cercanas a Santa Rosa de los Pastos Grandes, Salar Ratones, Antofallita, Vega La Botijuela, Antofagasta de la Sierra y regresó a Salta a mediados de septiembre del mismo año. Durante ese viaje exploró sin hollar la cumbre los nevados de Cachi y de Antofalla y realizó el segundo ascenso del Chañi y el primero de una de las cumbres de la Aguada.&lt;br /&gt;En la edición de 1904 de la revista del Club Alpino Alemán el propio Reichert relata su expedición y allí describe haber llegado a 50 metros de la cumbre del Cachi, haber alcanzado desde una quebrada entre el Antofalla y la Aguada la cumbre del último, haber alcanzado un collado a 6000 metros en el Antofalla y haber realizado el segundo ascenso del Chañi, describiendo los vestigios de la cultura inca encontrados en el cerro.&lt;br /&gt;La escalada a la Aguada es la primera ascensión andina de Reichert, cobrando de ésta manera una importancia jamás mencionada por los distintos autores que trataron las campañas del alemán.&lt;br /&gt;El ascenso es referenciado en la revista del Club Alpino Alemán, pero no es mencionado en su autobiografía (1946).&lt;br /&gt;A su regreso se incorporó a la Facultad de Agricultura y Veterinaria y durante 1905 realizó su segunda campaña a la Puna de Atacama, alcanzando la cumbre del Volcán Socompa.&lt;br /&gt;Las grandes campañas andinas de Reichert fueron realizadas sobre todo en Mendoza acompañado generalmente por el ingeniero suizo Roberto Helbling y por su cuñado Fritz Bade. En 1906 intentó el Aconcagua, en 1907 escala el Tolosa, el Catedral y el Gemelos, en 1908 escala el pico Río Blanco y el Polleras, en 1910 el Plomo, en 1911el Juncal y en 1912 el Tupungato.&lt;br /&gt;Luego el interés de Reichert se centró en el sur del continente intentando el Tronador en 1910 (el collado entre la cumbre principal y el pico Argentino se llama col Reichert). Luego trazó un plan de exploración integral de la cordillera patagónica y en 1914 alcanzó desde el lago Argentino el divorcio interoceánico en el hielo continental patagónico (actualmente paso Reichert). Exploró el río Turbio y dirigió varias expediciones al San Valentín, cumbrera de los hielos patagónicos.&lt;br /&gt;Publicó “La Exploración de la Alta Cordillera de Mendoza” (1929) y su autobiografía “En la cima de la montaña y de la vida” (1946). Murió en Santiago de Chile en 1953.&lt;br /&gt;Explica Vojslav Arko que no fueron solo las ascensiones, ya de por sí memorables y fundamentales, que proporcionaron al doctor Federico Reichert el apodo meritísimo de “padre del Andinismo”, sino una vida íntegra dedicada a la cordillera, un espíritu fuerte, tenaz y emprendedor, acompañado por un sano criterio, que lo hizo actuar en forma orgánica acumulando una suma de trabajo que no tiene paralelo en todo el continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un siglo después.&lt;br /&gt;El 16 de agosto de 2004, se reunió el grupo en Salta, pero faltaban algunos días, que se utilizarían para ultimar detalles, para la partida a la cordillera.&lt;br /&gt;El grupo lo formábamos tres salteños y dos marplatenses o mejor dicho un marplatense y un miramarense, pero eso sí, ambos socios del Club Andino Mar del Plata.&lt;br /&gt;Los salteños estaban encabezados por Alejandro Giménez Gambetta, viejo amigo y gran montañista con siete cumbres de mas de 6500 metros y mas de una decena superiores a 6000. Completaban el grupo norteño Nicolás Pantaleón, joven y activo integrante de la expedición, todavía con polvo en su mochila de sus recientes ascensos a la cumbre sur del Incahuasi y su tercer ascenso a la cumbre Libertador de los Nevados del Cachi y Juan Speroni, andinista con gran experiencia y una fortaleza física notoria.&lt;br /&gt;El grupo de la costa atlántica estaba integrado por Toni Moreno de Miramar, que con sus 63 años levantaba el promedio de edad pero aportaba experiencia y quien escribe Guillermo Almaraz auto postulado como historiador del grupo y por consiguiente con la tarea de recabar información y recordar constantemente cada sitio recorrido por Reichert 100 años antes, pese a que alguno no le interesara demasiado en ciertos momentos.&lt;br /&gt;Finalmente luego de varias noches de locro y empanadas partimos el sábado 21 rumbo a San Antonio de los Cobres. Allí nos alojamos en las dependencias del Ejército Argentino y esa noche visitamos y cenamos en el restaurante El Águila propiedad de viejos amigos adquiridos en otras excursiones.&lt;br /&gt;El 22 durante la mañana recibimos por teléfono la confirmación que nuestro amigo Alejandro Lewis, desaparecido en el Nevado Sajama (Bolivia), finalmente había aparecido sin vida. Conmocionados por la triste novedad, optamos por intentar un objetivo para homenajear la memoria de nuestro amigo. Partimos en medio de un fuerte vendaval hacia el Tuzgle (5480 metros) y esa tarde en medio de la montaña que nos unió en vida, nos encontramos cerca de su espíritu unido para siempre a la montaña.&lt;br /&gt;El 23 seguimos nuestro camino hacia Tolar Grande. El cielo seguía cubierto y varios manchones de nieve engalanaban la terrosa puna. Muchos cerros conocidos por sus colores ocres, bermellón o verdosos, estaban ahora con su vestimenta invernal inmaculadamente blancos. Ahora el Aracar, el Arizaro, las cumbres del Macón y el Guanaqueros eran níveas líneas recortadas en el plomizo cielo. Durante varias horas una suave nevisca había caído tiñendo el salar de un tono distinto y el al ingresar al camino que conduce a Mina Arita además de intensificarse la nevada ya no se veía a mas de cien metros.&lt;br /&gt;Luego de recorrer los últimos 57 kilómetros desde el desvío arribamos a Mina Arita (S 25º 02 13 W 67º 45 54,2) , donde nos recibió Carlos Rodríguez, viejo conocido a quien le llevamos algunos regalos y fotos de nuestro último paso hace unos años.&lt;br /&gt;Nos permitió alojarnos en una de las construcciones de la mina donde rápidamente distribuimos la carga y procedimos a preparar la cena. Carlos vive en Arita desde 1969 y trabajó en las canteras de onix hasta 1980 cuando terminó la explotación. Luego se quedó viviendo al principio con un compañero de avanzada edad que a los años murió, y luego solo hasta hoy. Cuando lo conocimos en 2000 solo una docena de grupos había llegado a ese olvidado lugar, pero desde 2001 existen varias empresas que explotan la zona y durante temporadas se alojan en Mina Arita geólogos y personal de las compañías mineras.&lt;br /&gt;Durante la noche nevó y llovió convirtiéndose en toda una novedad ya que además de ser una de las zonas mas áridas del mundo, estábamos en la temporada seca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer ascenso moderno al Cerro Arita:&lt;br /&gt;Luego de desayunar Juan y Nicolás partieron en medio de la nevada al cono de Arita (3688 metros), denominado por el IGM Cerro El Cono y por sus primeros ascencionistas deportivos Cono CAN en honor al Club Andino del Norte. Volvieron tarde y luego de caminar varias horas bajo las inclemencias del tiempo, pero contentos con la cumbre.&lt;br /&gt;Los restantes integrantes del grupo junto con Carlos Rodríguez fuimos hasta un socavón que data de 1905 y seguramente fue visitado o descubierto por Fritz Reichert. Desde éste punto (S 25º 02, 25,8 W 67º 45 48,1) y a 4032 metros divisamos en un momento entre las nubes la cumbre del volcán Arita (4763 metros). Luego en otro momento vimos entre las nubes una cumbre mayor mas al norte, que la carta marcaba como Cerro Cori (4831 metros) pero Carlos explicó que todo el cordón era denominado Arita con sol de mañana (desde el este) y Cori con sol de tarde (desde el oeste). Con el interrogante instalado y en un momento en que se despejó decidimos intentar el ascenso. Cerca de las 17 hs. llegamos a la cumbre del Arita y verificamos que no había signos de ningún ascenso anterior. Evidentemente el cerro denominado Arita por Milenco Jurcich era el denominado Cori por el IGM y él junto a sus compañeros habían logrado hace casi 50 años la cumbre independiente que se erigía al norte de nuestra posición y nosotros éramos los primeros en alcanzar la cumbre del Arita.&lt;br /&gt;En realidad grande fue la sorpresa cuando en la misma cumbre encontramos un circulo ceremonial de 1,80 de diámetro en su lado mas largo y 1,50 en su parte mas angosta, restos carbonizados bajo las piedras y leña a uno de sus lados.&lt;br /&gt;Luego de fotografiar el sitio, dejar un testimonio y llevar un pequeño trozo de leña para la prueba de carbono 14, continuamos para una cumbre al norte que podría ser aún mas alta. Finalmente cuando llegamos a la cumbre comprobamos que era unos 15 metros mas baja y tampoco estaba escalada. Dejamos nuestros nombres y bajamos rápidamente.&lt;br /&gt;Cuando ya el sol había caído, una fuerte tormenta eléctrica iluminaba el cielo y nosotros cenábamos contentos por los ascensos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oasis de Reichert: Vega La Botijuela.&lt;br /&gt;El 25 cargamos todo y partimos hacia Vega La Botijuela, antiguo campamento de Reichert en su expedición de 1904. Decidimos explorar la huella que va a Caballo Muerto pero luego de unos kilómetros la camioneta quedó enterrada en la nieve fresca. Luego de un tiempo de trabajo finalmente salimos y continuamos camino con el Archibarca al NO y el Tebenquicho al Este, con mucha nieve sobre el camino y con algunas hondonadas que debíamos esquivar. Al llegar al alto denominado Trapiche el viento era fuertísimo y vimos en el bajo el hermoso salar de Antofalla.&lt;br /&gt;Pasamos por la bifurcación que va al poblado de Antofalla y seguimos bordeando el salar 38 kilómetros hasta la parte baja de la vega (S 25º 44 60 W 67º 49 01,3). Allí exigiendo la camioneta casi al máximo, subimos entre el fangoso terreno desde los 3300 del salar hasta los 3460 de la casa de Simón Morales.&lt;br /&gt;Simón nos recibió gustoso en la propiedad que heredó de sus padres hace ya varios años y donde vigila su ganado y cuida en la temporada de lluvias su huerta.&lt;br /&gt;La visión de la Aguada que se recorta en el cielo con sus laderas totalmente blancas nos invitaba a soñar con su cumbre.&lt;br /&gt;El lugar es maravilloso, enclavado en la árida puna pero rodeado de unos colores que solo en esa parte del mundo se pueden encontrar. El blanco inmaculado del salar, el azul intenso de la vega, el amarillo seco de los pastizales, los ocres y rojos de los cerros y el cielo dando el marco ideal al paisaje, obnubilan al viajero actual como lo hizo con Reichert hace cien años. Además en un balcón natural una olla de agua termal invitan a un baño reparador como el explorador alemán relata en su autobiografía y el cono de un extinto geiser con un túnel a las entrañas de la tierra termina de extasiar a cualquiera que llegue allí.&lt;br /&gt;Pronto decidimos pasar allí todo un día para disfrutar del lugar y luego de esperar la invitación del dueño de casa, armamos las carpas al lado de la cocina de Simón.&lt;br /&gt;Esa noche cenamos todos juntos y tomamos mate a la luz de un pequeñísimo farolito a gasoil.&lt;br /&gt;Al otro día almorzamos un asado de cordero y durante la tarde hicimos una excursión para encontrar una forma de acercarse al Cerro de la Aguada, objetivo de nuestra expedición. Volvimos unas horas después con muchas fotos y con la certeza que solo podríamos avanzar 2 kilómetros y nada de desnivel.&lt;br /&gt;Si bien la ruta de Reichert fue la quebrada que separa el Antofalla de la Aguada (este), nosotros optamos por otra que desciende al SE. La Aguada según describe Reichert es un volcán poderoso y posee dos cumbres, la sur mas alta que la norte. En inmediaciones de la principal existen dos cumbres secundarias bastante mas bajas pero superiores a 5200 metros.&lt;br /&gt;De la cumbre descienden dos marcados filos uno al sur y el otro al sureste, nuestra ruta buscaría alcanzar la base del filo sureste luego de recorrer la quebrada por donde transitábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cien años de soledad:&lt;br /&gt;El 27 temprano comenzamos a caminar dispuestos a dividir en tres jornadas los 2300 metros de desnivel para asegurarnos tener suficiente tiempo en la cumbre para buscar el testimonio&lt;br /&gt;Durante la primer hora cruzamos un extenso campo prácticamente sin ascender, para luego ingresar en la quebrada propiamente dicha. Pronto la pendiente iba ganando inclinación y el esfuerzo se sentía, unos escalones rocosos nos obligaron a utilizar las manos en algunos tramos y luego de 900 metros de desnivel y seis horas de marcha acampamos a 4400 metros junto a un nevero que nos proporcionaría agua.&lt;br /&gt;Luego de armar las carpas y tomar mate Nicolás encendió una hoguera protegida del viento y junto a ella conversamos hasta que el sol caía en la cordillera.&lt;br /&gt;Al otro día luego de una tranquila noche continuamos por la quebrada que se desdibujaba hasta el pedemeonte del cerro, cruzando toda la ladera hasta alcanzar el filo sureste. Allí a 5000 metros establecimos el campo 2 (S 25º 41 19,3 W 67 52 40,2). Costó bastante nivelar el terreno para colocar las carpas pero entrada la tarde estábamos cocinando la cena e hidratándonos.&lt;br /&gt;Todo el ascenso hasta ese momento había transcurrido con el cielo algo nublado, pero esa tarde se despejó para ya no volverse a cubrir.&lt;br /&gt;Desde el campamento veíamos las siluetas del Vallecitos y el Colorados totalmente nevados y nos recordaba constantemente el ascenso al primero durante una expedición en 2002.&lt;br /&gt;Luego de una prolongada charla nos dormimos y pasamos la noche placenteramente.&lt;br /&gt;Antes del amanecer del 29 de agosto de 2004, tomamos café con galletitas y acondicionamos las mochilas para partir. Hacía frío pero no era tan intenso como a mas de 6000. Partimos despacio cerca de las 8 hs.&lt;br /&gt;Ganamos altura por el filo y el sol ya nos iluminaba. El grupo avanzaba unido y los mas fuertes esperaban a los mas lentos y en ningún momento de la escalada nos separamos. Descansamos varias veces y entre los 5500 y 5600 metros la pendiente ganaba inclinación. Desde este punto el filo alcanzaba lo que parecía la antecumbre a mas de 5700 metros. Alcanzamos ese punto y avanzamos seguros que pronto alcanzaríamos la cumbre.&lt;br /&gt;Rodeamos la supuesta antecumbre y con emoción recorrimos el tramo que nos llevaba a la plataforma cumbrera. Alejandro que iba unos pasos adelante nuestro grito ¡cumbre! y los cinco abrazados alcanzamos el punto mas alto poco antes delas 14 horas.&lt;br /&gt;Los dos GPS indicaban 5810 metros y la posición era S 25º 40 46 W 67º 53 39.&lt;br /&gt;Lo primero que nos llamó la atención fueron tres círculos en la cumbre misma de 80 cm. de diámetro aproximadamente y ninguna señal de Reichert.&lt;br /&gt;Pronto nos pusimos a recorrer la cumbre y buscar en cada piedra el testimonio del alemán. Casi una hora después y luego de haber comprobado que no había una piedra sobre otra en ningún lugar y ningún vestigio del paso de un hombre moderno, dimos en la cuenta que en vez de encontrar señales de 100 años de antigüedad habíamos hallado signos ceremoniales incas de mas de 500.&lt;br /&gt;Contamos tres círculos en la cumbre y cuatro mas en las inmediaciones. No encontramos leña ni restos carbonizados, pero en uno de los círculos había pequeños restos de un material negro que pensamos que podía ser algo quemado quizá por un rayo. Una hora mas pasamos en la cumbre tomando fotos y mediciones con el GPS. Alejandro alcanzó una cumbre secundaria cercana, al oeste de la principal, recorriendo el filo buscando infructuosamente otros círculos.&lt;br /&gt;Dejamos nuestro testimonio y construimos una apacheta para recordar nuestro ascenso, señalándolo como primero moderno al no encontrar signos de la exploración de Reichert y suponiendo que si él hubiese estado allí habría visto los círculos incas. Vale aclarar que Reichert además de ser un científico, lo cual lo ubica en una posición idónea para diferenciar una construcción del hombre de una formación natural, reconoció y describió restos antiguos en el Chañi (1904) y el Socompa (1905).&lt;br /&gt;Descendimos por la hondonada situada entre el filo sureste y el contrafuerte que remata en la cumbre secundaria este. Desde esta posición y observando la importancia que adquiría éste contrafuerte pensamos que Reichert seguramente subió esa cumbre ya que desde la quebrada por la que él avanzaba tomaba mas protagonismo aún y obstruía la visión de la cumbre principal.&lt;br /&gt;Llegamos al campo 2 y pronto desarmamos todo. Cargamos nuestras mochilas, dejamos el lugar libre de basura, ofrendamos a la pachamama agradeciéndole que nos permitió el ascenso y emprendimos el regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vida social en la Puna:&lt;br /&gt;Luego de unas horas la noche nos abrazó pero la luna llena nos iluminó y el GPS nos guió directamente a la camioneta por una quebrada mas directa y de gran inclinación.&lt;br /&gt;Llegamos a lo de Simón Morales algo después de las 10 de la noche. Nos recibió contento y algo asombrado que habíamos logrado llegar “al alto”. Preguntó otra vez si habíamos llegado al punto mas alto y luego si todos lo habíamos hecho. Finalmente inquirió si el viejito (Toni) también había alcanzado la cumbre. Ya nos había contado que él creía que en la cumbre había un ojo de agua o quizá otro cono (geiser) como el que tenía atrás de su casa. Alejandro le mostró en su cámara digital la foto de cumbre y allí corroboró el final de nuestro camino. Agregó que no pensaba que era tan plano allí arriba. Cenamos y nos acostamos.&lt;br /&gt;Amanecimos temprano y luego del mate algunos se bañaron en la terma y otros afilamos los cuchillos para el asado.&lt;br /&gt;Simón nos preparó varios kilos de asado de cordero y junto con algunos litros de vino compusieron el almuerzo de festejo de la cumbre. El momento fue el mas placentero de la travesía y disfrutamos a lo grande del paisaje, su gente, sus comidas y la cumbre.&lt;br /&gt;No pudimos salir temprano así que ese día nos conformamos en cubrir los 20 kilómetros que nos separaban de Las Quinuas. Allí nuestro amigo y guía de otras expediciones Antonio Alancay (75 años) nos alojó en su casa y nos invitó con un exquisito asado. Con él solo estaba su sobrina Adelina de 14 años. Poco después de nuestra llegada arribaron de La Brea Jesús Vázquez con su señora Inés y sus hijos Ricardo y Cándida. Les entregamos unas fotos que sacamos en 2002 y cumplimos con la promesa de llevarle a Inés una foto de sus dos hijas que nos pidió sacáramos en aquella oportunidad.&lt;br /&gt;El 31 de agosto, último día del mes de la pachamama, nos despedimos de don Antonio y de la familia Vázquez y partimos a Tolar Grande.&lt;br /&gt;Esperábamos llegar para la fiesta de cierre de la pachamama y así lo hicimos. Llegamos a las 16 horas pero todavía no habían empezado el almuerzo. Tamales, locro y vino. Luego el convido a la pachamama hasta el atardecer. Coca, chicha y cigarros. A la noche empanadas, vino y festival folclórico y de tonadas. Conocimos mucha gente y nos encontramos con algunos conocidos de Antofalla y Antofagasta.&lt;br /&gt;Pronto se supo de donde veníamos y luego de las felicitaciones, el corresponsal de Clarín, que se encontraba cubriendo la fiesta de cierre de la pachamama, nos reporteó para publicar un informe de la expedición.&lt;br /&gt;Nos fuimos el 1 de septiembre, el día que comienzan las clases en la cordillera (vacaciones de 15 días en Navidad) para Salta. Dentro nuestro llevábamos recuerdos, amigos y vivencias nuevas que guardaríamos el resto de nuestras vidas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-8476359573709299984?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/8476359573709299984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=8476359573709299984' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/8476359573709299984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/8476359573709299984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/08/cerro-de-la-aguada-el-centenario-de-la.html' title='CERRO DE LA AGUADA: El centenario de la primera exploración'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_YwCOzt1KfK0/RsiWythxCfI/AAAAAAAAAAc/WOKlFqkWfnU/s72-c/DSC04408.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-8021680947307151709</id><published>2007-08-06T17:53:00.000-03:00</published><updated>2007-08-06T17:55:16.026-03:00</updated><title type='text'>Expedición al Bonete</title><content type='html'>Bautismo del Cerro “Lautaro” cumbre en el Bonete&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BONETE: el gigante de la Puna Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo con el plan de ascenso a las mas altas cumbres americanas con un estilo mas cercano a la exploración que al mero ascenso un grupo marplatense abrió una nueva ruta en uno de los gigantes andinos y escaló la virgen cumbre oeste y en primer ascenso el pico Lautaro de 5432 metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Bonete:&lt;br /&gt;El cerro Bonete Chico, de acuerdo a la cartografía oficial del Instituto Geográfico Militar, se yergue íntegramente en territorio argentino, en la provincia de La Rioja, cerca del límite con Chile y con su vecina Catamarca.&lt;br /&gt;Ocupa el quinto lugar dentro de las mas altas cumbres americanas luego del Aconcagua, Pissis, Ojos del Salado y Mercedario. Su cumbre principal alcanza los 6759 mts. &lt;br /&gt;El coloso es parte del círculo de volcanes que rodean la Caldera del Inca Pillo, conformando su borde este. De amplio basamento alberga en su zona alta cinco cumbres: la norte de 6725, la sur de 6675 metros, la este de 6575 metros, la oeste de 6501 metros y la principal de 6759 metros. Además posee varios picos subsidiarios: el SE de 5406 metros, el SO de 5710 metros, el Lautaro de 5432 metros, el Peñas Rojas de 4975 metros y el Hombre Muerto de 4765 metros. De sus laderas norte se desprende el Cordón de los Pioneros con sus seis cumbres,  cinco de ellas de mas de 6000 metros. El cordón posee además algunos picos satélites de mas de 5000 metros.&lt;br /&gt;La primera exploración del macizo corresponde a Walter Penck, quien en 1913 accedió por la quebrada de la Troya, al norte de Tinogasta y luego por los valles de los ríos Punillas y del Oro ascendiendo seguramente el cerro Peñas Azules de 5935 metros. Walter Penck afirmó que su altímetro marcó algo mas de 6120 metros y por los datos que indicó en su relato seguramente se trató del cerro antes mencionado, ya que estaba totalmente rodeado por la niebla y no podía observar nada a su alrededor. Algunos autores consideraron que en realidad había escalado el Bonete ya que el geólogo alemán indicó que el cerro ascendido era el coloso riojano, pero ahora no hay dudas que no estuvo en el mismo. Vicente Cicchitti organizó en 1955 una expedición tras los pasos de Walter Penck, logrando seguramente el segundo ascenso del Peñas Azules, ya que siguieron estrictamente el relato, aunque en la cumbre no hallaron signos del alemán. La cartografía oficial argentina indicaba dos Bonetes uno al norte: el Grande y otro al sur: el Chico. La altura del Chico indicada era 6850 metros y la del Grande de 6872 según la Dirección Nacional de Minería y Geología (1962). El misterio de los Bonetes estaba instalado y solo con el ascenso al Bonete Chico en 1970 se dilucidará el tema, dejando claro que el Bonete Chico es el mas alto con 6759 metros y el Grande está ubicado al norte y solo llega a los 5943 metros. Además el llamado también Bonete Grande, pero que en realidad debe denominarse Peñas Azules, es el ubicado al este del Bonete. &lt;br /&gt;El descriptivo nombre de Bonete se refiere a la forma cónica de la cumbre siendo mas “chico” el del 6759 y mas “grande” el de 5943 metros.  &lt;br /&gt;En enero de 1970 el profesor mendocino Vicente Cicchitti dirigió la expedición que logró el primer ascenso. La aproximación la realizaron desde Alto Jagüe por el río Bonete y luego por el río del Oro hasta el paraje Peñas Negras. Desde allí trazaron la ruta del primer ascenso en la ladera sureste, llegando a la cumbre Vicente Cicchitti junto con el baqueano Cirilo Urriche el 15 de enero de 1970.&lt;br /&gt;El segundo ascenso fue logrado por Johan Reinhard y Louis Glausser el 1º de febrero de 1986 por una nueva ruta por el norte. El tercero lo realizó el Club Andino y Campamento La Rioja por la ruta de Cicchitti. El cuarto también fue por la ruta Cicchitti y lo protagonizó el francés Philippe Reuter y el quinto fue por la ruta norte y lo realizó Greg Horne de Canadá.&lt;br /&gt;En 1996 la expedición dirigida por Jaime Suárez trazó una nueva vía en la cara suroeste denominándola “GPS”. Con el tiempo se transformaría en la normal. En 1999 una expedición alemana se aproximó desde el Campo de los Burritos Muertos y escalaron el filo oeste. La ruta GPS fue repetida por el grupo mendocino dirigido por Fernando Santamaría y en octubre de 2000 en el marco de la primer expedición marplatense compuesta por Fabián González, Eduardo Namur y Guillermo Almaraz, acompañados por las mendocinas Mirta Sarmiento y Susana Miatello intentamos la ruta GPS trazando una variante por el canalón Sur en vez de tomar el filo SO. Un violento temporal nos envió para abajo desde 6500 metros, destrozando las carpas y provocando algunas perdidas de equipo. La variante trazada resultó mas descansada que la vía del filo pero mas larga, por lo que no es recomendable. El motivo que nos llevó a entrar al canalón fue tratar de encontrar un lugar menos expuesto al viento, debido a que la tormenta se insinuaba desde los días anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nueva expedición.&lt;br /&gt;Con el sabor amargo de no haber alcanzado la cumbre preparamos para marzo de 2003 uan nueva expedición al Bonete. El grupo estaba conformado por los mismos tres integrantes que el intento de 2000 sumándose en éste Antonio Moreno.&lt;br /&gt;Partimos de Mar del Plata en la Ford Ranger el 31 de marzo a las 17 horas, llegando al refugio del Peñón al otro día  a las 20 hs., luego de 1804 kilómetros y de haber saludado en la calle a Cirilo Urriche, uno de los primeros vencedores del Bonete en 1970. Allí pasamos dos noches, acosumbrándonos a la altura y comenzando un largo campeonato de truco que finalizaría unas semanas después.&lt;br /&gt;Durante nuestra estadía en el Peñón a 3620 metros nos encontramos con Pepe Orqueda, guía de 4x4 de la zona, quien nos informó que Jaime Suárez junto con Mirta Sarmiento y Susana Miatello, estaban en la Caldera del Inca, intentando junto a un grupo bucear en la misma.&lt;br /&gt;El 3 de abril, luego de cargar todo nos fuimos hacia el refugio Pastillos en el derrotero sur de los arreos a Chile. Pasamos por la laguna Verde y tuvimos una vista magnífica del macizo del Potro. Pasamos una muy fria noche allí y luego nos transladamos al refugio Mulas Muertas (4240 metros). Allí establecimos nuestro campo base, con ciertas comodidades. Limpiamos el refugio y acondicionamos el fogón para calefaccionarnos. Armamos la despensa y nos entregamos a los placeres gastronómicos y al juego. El truco siguió con su rumbo ya marcado en el Peñón y Pastillos y los veteranos no nos permitieron ganar nunca un grande, y la gastronomía determinó los mayores placeres y se coronó un nuevo líder en la competencia de chef de alta montaña, con una pizza a las brasas con berenjenas, dejando en segundo lugar al pastel de papas que reinó desde la expedición al Llullaillaco de abril de 2000.&lt;br /&gt;También allí comenzó el show de comunicaciones a cargo de Eduardo Namur, estableciendo contactos en dos horarios al día con Mar del Plata y Tandil a travéz de un equipo de radio VLU, que ya había hecho funcionar en el Peñón y Pastillos.&lt;br /&gt;El 5 de abril recorrimos la aproximación de la ruta normal desde el refugio Veladero y durante la tarde ascendimos una cumbre secundaria del Morado de 4828 metros.&lt;br /&gt;El 6 de abril nos levantamos antes del amanecer y cuando salía el sol estábamos entrando por la pampa del Veladero en dirección al campo de los Burritos Muertos para luego acceder por el río del Medio a la quebrada Las Piedras y por un duro y exigente trayecto al enorme cráter del Inca Pillo.&lt;br /&gt;Avanzamos en dirección al borde oeste de la laguna y llegamos al punto S 27º 53 47, W 68º 51 07 a 5551 metros. Desde allí el panorama era soberbio y todos coincidimos que la visión de la Cladera es uno de los paisajes mas llamativos de la cordillera. Personalmente hacía tiempo que no me asombraba tanto un paisaje. Fotografiamos desde varios ángulos el Pissis, el Reclus, el Gemelos y el Baboso y nos detuvimos a estudiar pormenorizadamente la cara norte del Bonete buscando una posible ruta, sin encontrar un trayecto económico o atrayente. Luego bordeamos por el sur la laguna y accedimos al punto S 27º 54 32 y W 68º 46 12 y a 5577 metros en el sector este de la caldera. &lt;br /&gt;Desde allí observamos detenidamente el Cordón del Bonete, llamado Cordón de los Pioneros, con sus cinco cumbres de mas de 6000 metros.&lt;br /&gt;Nuestra intensión era escalar la cumbre de 6092 metros pero debido a lo avanzado de la hora decidimos dejarla para otro viaje. Tuvimos tiempo todavía para recorrer la ladera oeste del cordón encontrando una laguna no indicada en la carta.&lt;br /&gt;Regresamos al refugio entrada la tarde, sintiendo algunos efectos de la puna.&lt;br /&gt;La estadía era tan placentera que decidimos permanecer mas tiempo en Mulas Muertas y partir en otra exploración hacia el Peñas Azules y la ladera SE del Bonete, por donde discurre la ruta original. &lt;br /&gt;El día 7 de abril, bordeamos con la camioneta la Laguna Mulas Muertas por el norte y avanzamos por la Pampa del Tambero siempre siguiendo el cauce seco del río Tambero. El Bonete iba ganando importancia, pero en un momento el Peñas Azules parecía por la perspectiva mas alto. Luego de algunas fotos regresamos al refugio a continuar con el truco.&lt;br /&gt;Finalmente el 9 de abril, tras permanecer el 8 en el refugio por la presencia de niebla durante toda la mañana, partimos hacia el Bonete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ruta de los neveros (OSO)&lt;br /&gt;Avanzamos por el camino hasta casi el refugio Veladero, donde ingresamos a la Pampa del Veladero. Comparado con nuestro intento de 2000, donde no había casi huellas, ahora había un camino casi marcado. Avanzamos hasta el hito del IGM ubicado a 4677 metros de acuerdo al plan, y seguimos el cauce del arroyo indicado en el mapa. Nuestra intención era encontrar un lugar con agua o con hielo para derretir y este derrotero parecía mas adecuado que el itinerario normal.&lt;br /&gt;Pudimos llegar con la camioneta hasta los 5000 metros luego de recorrer 37 kilómetros desde Mulas Muertas. El lugar estaba protegido por altos penitentes y durante la tarde un hilo de agua corría entre las piedras. El sitio era ideal e incluso pensamos que podría convertirse en el campamento base del Bonete. De ser así, tanto el Pissis como el Bonete tendrían campamentos base de expediciones marplatenses. Al pensar en esa posibilidad creímos conveniente bautizar el lugar, pensamos, pensamos y lo único que se nos ocurría era Mar del Plata o marplatense, hicimos una pirca, pusimos un tubo blanco como tótem y un frasco con nuestros nombres y el nombre “marplatense”, ya que otro no surgió. Esperemos que algún poeta sugiera otro nombre mas romántico, aunque mas no sea “penitentes” en “honor” a los vigías del campamento.&lt;br /&gt;El 10 de abril permanecimos en el campamento con sol y debido a lo protegido del lugar sin viento. Luego de varias rondas de mate y que Eduardo se comunicara varias veces con Mar del Plata, salimos  a explorar la quebrada que nos llevaría a las partes altas del Bonete. Caminamos una hora y llegamos al plateau de los 5500 metros. Allí nos refugiamos del viento tras unas grandes rocas y vimos claramente la ruta de Jaime, hoy convertida en normal, y la nueva que podríamos abrir en la ladera OSO. La nueva ruta era quizá mas directa y además trazaba una línea sobre tres o cuatro grandes neveros lo que la hacía mucho mas interesante que la normal. Dibujé la ruta en la libreta para hablarlo con Fabián cuando volviéramos al campamento y volvimos sobre nuestros pasos.&lt;br /&gt;Al llegar ya refrescaba e hicimos la última comunicación. Cenamos y luego nos acostamos.&lt;br /&gt;El 11 de abril salimos a las 11 de la mañana hacia el campamento 1. Toni había decidido no participar del intento y nos esperaría en el base, pero igualmente ese día colaboraba llevando algo de carga. Avanzamos por la quebrada del arroyo congelado y llegamos luego de dos horas al primer gran nevero (5500 metros). Allí Toni se despidió de nosotros deseándonos mutua suerte para los sendos ascensos que emprenderíamos: el Bonete y el pico de 5432 que finalmente Toni bautizaría como Lautaro.&lt;br /&gt;Con los grampones puestos avanzamos rápido por el hielo y en otra hora llegamos a una parte fina y empinada del nevero llena de penitentes. Salimos hacia nuestra derecha para esquivar los penitentes y luego de una caminata por pedrero llegamos a la base del segundo nevero (S 28º 01 57 W 68º 47 26). Hacía cuatro horas que habíamos salido del base pero ya estábamos a 5700 metros y erala altura planeada, por otro lado había un lugar plano y teníamos hielo para derretir. Tomamos unos mates y armamos la carpa y  comimos algo. Cuando caía el sol ya habíamos tomado una sopa y varias rondas de mate y nos acomodamos para dormir. La noche pasó en calma y nos levantamos ya cuando los rayos del sol nos calentaban. &lt;br /&gt;Nuevamente con los grampones avanzamos rápido por el hielo e incluso cruzamos alunas pequeñas grietas en los cambios de pendiente. Fabián filmó algo y Toni se comunicó por el handy desde la antecumbre del pico de 5432 metros y nos informó que seguía hasta la cumbre. Una hora después, nosotros seguíamos ascendiendo ya por otro pequeño nevé y Toni se comunicó desde la cumbre. Había llegado allí y había comprobado que no había ascenso anterior. El pico de color rojizo y visible claramente desde la pampa del Veladero recibió el nombre de Lautaro. Toni levantó una pirca y depositó un papel con los datos del ascenso. &lt;br /&gt;A los 6000 metros comenzamos a buscar un lugar para acampar, encontrando un sitio plano y con hielo para derretir a 6070 metros (S 28º 01 30 W 68º 46 55).  Armamos la carpa y tomamos mate. Luego comimos unas galletitas con bondiola y todavía con sol nos metimos en las bolsas.&lt;br /&gt;El 13 de abril salimos a las 7 de la carpa y avanzamos por el canalón OSO. A aproximadamente 6200 metros encontramos una caña clavada entre unas piedras y un testimonio de un intento de varios años atrás de nuestro amigo Horacio Sánchez de Córdoba. Continuamos ascendiendo lentamente y al ver que el acceso al col oeste era bastante abrupto optamos por montarnos al filo que daba a la cumbre oeste. &lt;br /&gt;Continuamos entre bloques mas grandes y en una repisa descansamos observando el escalón que llevaba al col oeste haciendo especulaciones si podríamos bajar por allí. Una hora mas tarde llegamos a la cumbre oeste  a 6501 metros según el mapa y 6520 según el GPS donde descansamos una rato (S 28º 01 23 W 68º 46 00). Al llegar primero tuve la oportunidad de recorrer el amplio sector cumbrero y buscar las peñas mas altas donde dejé un caramelo. La emoción por haber coronado la última cumbre virgen del Bonete se vio algo opacada por la visión aún lejana de la cumbre y el desnivel que deberíamos perder para luego volver a escalar en busca de la principal. Desde ésta cumbre divisábamos claramente el col oeste y el col sur donde habíamos llegado dos años y medio antes en nuestro intento anterior. &lt;br /&gt;Descendimos según el GPS hasta 6430 metros y desde allí lentamente comenzamos a cruzar el plateau hacia la antecumbre de la principal. &lt;br /&gt;Los últimos tramos son algo inclinados y al llegar al filo de la cumbre dejamos los bastones y avanzamos con cuidado hasta el punto mas alto junto con Fabián. Eduardo llega y emocionados nos abrazamos. Fotos y testimonios. El GPS indicó 6765, solo 6 metros de diferencia con la señalada por el IGM. De acuerdo a lo planeado hicimos un pequeño homenaje en honor a Vicente Cicchitti el primer ascensionista del cerro que hoy nos tenía en la cumbre. La idea había surgido en el año 2000 en nuestro anterior intento y entre los integrantes de aquella expedición tejimos un rosario de soga para dejar en la cumbre en honor a Vicente, debido a que conocíamos que el profesor mendocino llevó uno con él durante todas sus ascensiones e incluso lo acompañó en su última morada. &lt;br /&gt;Permanecimos una tranquila hora en la cumbre apreciando una vez mas la puna desde uno de sus puntos mas altos, e identificamos casi todos los 6500 de la zona como así también varios cerros emblemáticos de Atacama. Emprendimos el descenso directamente hacia el col oeste donde llegamos y decidimos bajar por el canalón OSO. Observamos desde allí que también es posible transitar el filo oeste que termina cerca del campo de los Burritos Muertos, quizá por allí subieron los alemanes de 1999 que dejaron el testimonio que observamos en la cumbre.&lt;br /&gt;Al alcanzar el escalón rocoso buscamos una posible bajada y desescalamos con cuidado. Llegamos a la carpa todavía con sol pero pronto comenzó a oscurecer. Tomamos café con leche y desarmamos la carpa y emprendimos el descenso dejando preparadas las linternas. &lt;br /&gt;Con la noche clara caminamos a través de los neveros iluminados con la luna, siendo una experiencia difícil de repetir, un descenso cansados pero contentos de haber logrado el objetivo y en un marco natural impactante iluminados por la tenue luz lunar.&lt;br /&gt;Bastante agotados descansamos a 5500 metros en el lugar donde nos habíamos despedido de Toni y los últimos tramos los hicimos con las últimas fuerzas llegando a las carpas a la 1:00 de la madrugada del 14 de abril.&lt;br /&gt;Tomamos gaseosa y despertamos a Toni, que nos felicitó pero dijo tener frío así que se metió rapidamente en la carpa sin darnos mucha bola. Eduardo se acostó con el viejo, Fabián en la camioneta y yo solo en la carpa con la botella de Coca.&lt;br /&gt;Al otro día desarmamos el campamento y con la camioneta descendimos a Mulas Muertas. Cargamos las cosas que teníamos allí y desandamos el camino hacia Alto Jagüe donde no pudimos saludar a Cirilo ya que estaba en la capital de la provincia. A la tardecita tomamos unas cervezas pasando Vinchina charlando sobre el posible futuro gobierno del riojano Menem con sus coterráneos.&lt;br /&gt;Esa noche festejamos como es habitual con milanesa napolitana con papas fritas y huevos fritos con bastante cerveza. Terminamos la noche jugando al pool en un bar de Villa Unión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-8021680947307151709?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/8021680947307151709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=8021680947307151709' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/8021680947307151709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/8021680947307151709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/08/expedicin-al-bonete.html' title='Expedición al Bonete'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-7280365217793267281</id><published>2007-02-13T09:13:00.000-03:00</published><updated>2007-02-12T13:37:00.755-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Valles Calchaquíes en bicicleta'/><title type='text'>CICLO RAID VALLES CALCHAQUIES PROVINCIA DE SALTA</title><content type='html'>CICLO RAID VALLES CALCHAQUIES PROVINCIA DE SALTA&lt;br /&gt;                                                                                                           por: Antonio Moreno&lt;br /&gt;La niebla, el viento y el frío nos rodean. Sin piedad nos obligan a avanzar arqueados sobre nuestras bicicletas, La Cuesta del Obispo no nos dá respiro… nos está cobrando un precio demasiado alto, pedalear a más de 3.000 metros de altura tiene su costo. Estamos extenuados por el esfuerzo, nuestros rostros lo denotan, la “Puna” ha hecho lo suyo… y para Cachi falta todavía mucho… si paramos a descansar, a los pocos minutos el frío se apodera de nosotros, ya hubo un principio de congelamiento en una mano… la montaña no es chiste, ¡nos damos ánimo! A algunos el apunamiento los hace llegar al límite, la trepada es brutal y parece que no termina nunca,  estamos metidos en las nubes y no hay opción hay que llegar al punto más alto (3.620 mts.) Piedra del Molino, y ahí sí… comienza la bajada, ¿dormiremos en Cachi? Interiormente nos “agradecemos” el haber entrenado meses para esto…&lt;br /&gt;La idea de hacer este viaje había prendido de a poco en nosotros, éramos  7  ciclo-aventureros, la mayoría de los cuales sin ninguna experiencia en pedalear en montaña. El grupo era bastante heterogéneo, las edades oscilaban de los 18 a los 55 años y como siempre sucede los “viejos” eran los que yá habían vivido otros raídes montañeros en las dos “ruedas”. Estos, por supuesto, trataban de moderar los “ímpetus juveniles”, a veces lo lograban… El viaje había comenzado el día anterior partiendo desde El Carril y haciendo nuestra modesta primer etapa poco más allá de Escoipe, pese a ser solamente unos 40 Km. Yá la cuesta y el ripio nos dio un anticipo de lo que nos esperaba… de todas maneras estábamos  hambrientos de grandes espacios para pedalearlos sin restricciones de horario, desde el vamos la montaña nos observaba desafiando a la gravedad, y poco a poco nos iba haciendo sentir sus “leyes”, asombrados y al mismo tiempo ansiosos penetramos de a poco en sus dominios. Después de nuestro primer campamento y envueltos en una pertinaz neblina habíamos empezado el segundo día de nuestro raíd. Nos esperaban 21 Kms. De subida, el entusiasmo y el buen ánimo eran fieles escoltas del grupo, también una llovizna y el barro que levantaban las ruedas, llegando a todas partes. “meter un cambio” en nuestras mountain era dificultoso, la montaña nos cobraba su peaje; el grupo vá cada vez más lento, pero con firmeza, a nadie le pasa por la cabeza retroceder, las circunstancias nos llevan poco a poco a un auto examen: tenemos todos los síntomas de la falta de oxígeno, de improviso en medio de la niebla y la llovizna una forma “ajena” a la montaña, y ¡sí! Al fin… Piedra del Molino con su campana que tocamos para festejar el haber llegado hasta ahí. Nos damos el abrazo entre todos, las fotos de rigor y ¡a bajar! Queremos llegar al sol, ver nuestro Norte bajo sus rayos, llevamos dos días bajo la niebla e intuímos que nos esperan allá abajo paisajes maravillosos.&lt;br /&gt;Nos “mandamos” como locos cuesta abajo, embriagados “volamos” por una estepa árida después de dos días subiendo constantemente, por fín… plato grande y piñón chico, hay partes arenosas que nos hacen derrapar… ¡no importa! Nos sentimos “fuertes” con esa fuerza que viene de adentro, de haber podido sobreponerse a la dura exigencia física de la cuesta ¡que yá fue! Poco a poco la bajada se atenúa y retomamos a un ritmo más normal, el sol se hace presente y lo disfrutamos como nunca, son las 14 hs. Ya tenemos 7 horas arriba de la bici 6 subiendo y 1 bajando, tomamos una curva amplia y vemos la recta del Tin Tin más de 10 Kms que se pierden en una línea amarilla en el horizonte, ya empezamos a presentir que vamos a poder cumplir la etapa planeada, pero la recta también tiene lo suyo… el ripio se pone imposible y las ruedas empiezan a dejar un surco en las partes arenosas y aunque leve, volvemos a trepar nuevamente… y la recta que no termina nunca!, las castigadas piernas nos dicen Basta!, pero apretamos los dientes y seguimos, Payogasta no puede estar muy lejos y ya sabemos que desde allí son 10 Kms más y llegamos a Cachi, y Cachi es un buen baño, es dormir en una cama, es comer en una mesa… es descansar y reponer fuerzas. Finalmente después de “un siglo” vamos de a poco metiéndonos en una inmensa curva, nos paramos en la bici para ver qué hay más allá y sólo vemos piedras y cielo, nos miramos interrogándonos, ¡el mapa! No puede estar errado… payogasta ya tendría que verse, salimos de una curva y nos topamos con un cementerio… hacemos un kilómetro más y de repente aparece Payogasta.. metida en un valle,¡como escondiéndose de nuestras miradas!. Una breve parada y yá salimos de vuelta con viento fuerte en contra, el sol bastante bajo en el horizonte nos vió llegar a Cachi, habíamos hecho la etapa más difícil del viaje, de ahí en adelante el camino era semi-llano, con subidas y bajadas más normales y a unos 2.200 metros de altura en su mayor parte, por lo tanto el problema de la puna ya no existía. Bien temprano arrancamos para el próximo pueblo Molinos distante unos 60 Kms.  Íbamos bordeando el río Calchaquí, el sol ya era decididamente nuestro compañero, los campesinos detenían su trabajo para observar la caravana ciclística, los siete pedaleábamos, por primera vez desde el comienzo del viaje sin grandes exigencias físicas, asombrados por la belleza del paisaje que nos abrumaba con el verde de los pequeños valles prolijamente sembrados y ese azul cielo que sólo en nuestro Norte se dá… los kilómetros pasan sin darnos cuenta, flanqueados por álamos y  sauces el camino discurría entre pequeños caseríos  de adobe y los cerros nos vigilaban desde lo alto. Al medidía paramos en Seclantás, pueblo con el característico encanto norteño, almorzamos unos sandwichs de milanesa típicos del Norte, con un poco de todo y recostados en el pasto de una diminuta placita con música de fondo de los pájaros y acariciados por el sol, cultivamos el perdido arte de… ¡no hacer nada!, nuestros ayeres estaban muy alejados en esos momentos, era enorme el cúmulo de experiencias nuevas vivídas en esos tres días de pedaleo, viajar en bici proporciona una intensidad muy especial en los sentidos… uno contempla todo y establece un vínculo con el paisaje que vá más allá de las palabras. Dice el gran Atahualpa Yupanqui, “En el Norte, la profundidad del paisaje y el silencio contagian al forastero y como si una sensación superior rescatara la virtud, uno se siente humilde, insignificante, en ese escenario donde la vida ¡es tan simple! Y tan dura como las piedras”. Finalmente entramos en Molinos al atardecer, mucho más enteros  que jornadas anteriores, pudimos rentar una modesta casa para pasar la noche e inmediatamente iniciamos tareas que ya no podíamos posponer por más tiempo; lavar la ropa, limpiar, ajustar y lubricar nuestras mountain, ordenar nuestros bártulos bañarnos y lo más importante comer, comer y comer…&lt;br /&gt;Y otro dá comenzaba … partimos rumbo a Angastaco al amanecer, ya bastante veteranos en eso de lidiar con el ripio, a veces, también para matizar tramos de arena, los qu nos dejaban “clavados” ¡pero no importaba! A esa altura del viaje aceptábamos las dificultades que nos oponía el camino como una cosa natural, cómo una oportunidad para superarnos en ese hermoso deporte-aventura que es el ciclismo en la montaña. El clima con su extrema sequedad y el sol sin pausa que “pegaba fuerte” eran también condimentos que a través de los kilómetros “pesaban” sobre nuestras piernas, pero en el grupo no se veían caras que no reflejaran satisfacción por lo que se estaba haciendo, y así… sin casi darnos cuenta eran las 3 de la tarde, cuando ya curtidos por el sol los rostros, nos encontramos rodando por Angastaco, hermoso pueblo custodiado por cerros coloridos, que nos invitaban a treparlos, cosa que hicimos después de instalarnos, gratuitamente, invitados por el señor Intendente, en el camping municipal, dándonos una muestra de la tradicional hospitalidad de la gente del Norte, ala cual quedamos muy agradecidos.&lt;br /&gt;Al día siguiente apenas clareó ya estábamos pedal y pedal rumbo a Cafayate, empezamos a ver formaciones rocosas extrañas y a lo lejos, como diciéndonos adiós, el nevado de Cachi, nos regalaba su cumbre blanca. Pasamos la Quebrada de la Flecha y siempre bordeando el río Calchaquí, aparecieron unos pequeños viñedos, como anunciándonos  que ya estábamos cerca de los famosos valles viñateros de Cafayate, en ese tramo sucedió la primer avería importante en una de las bicis, rotura del cable selector de cambios, oportunidad que tubo, para mostrar sus conocimientos el “mecánico” del grupo “Tino”, solucionando el problema en media hora, pudimos seguir en camino. Al mediodía llegamos al asfalto, después de unos 250 Km. De ripio con arenales y serruchos… nos parecía “volar” y los K/h subieron considerablemente… nuestro deleite era indisimulable y rodamos bastante “desbocados” durante un buen trecho, bebiéndonos los vientos mientras nuestros fieles “fierros” nos pedían ruta… cuándo se fueron calmando los ímpetus, arribamos a San Carlos donde almorzamos un locro norteño, del cual ,su cocinero, recibió nuestras calurosas felicitaciones.&lt;br /&gt;Después de una breve recorrida por San Carlos, hermoso pueblo flanqueado por imponentes cerros, sacamos unas fotos  con el fondo majestuoso de las cumbres acariciadas por las nubes.&lt;br /&gt;La intensidad con que se manifiesta la vida en estos valles con su variedad de verdes, los ocres de las montañas y el azul intenso del cielo, es imposible de describir, nuestro Norte es para verlo y “sentirlo”, todas las palabras son inútiles, y cuando uno regresa, se llega a extrañarlo, tiempo que nos dá para descubrir la belleza de lo simple.&lt;br /&gt;Los 24 Kms. Que nos restaban para llegar a Cafayate, ya sobre asfalto, fueron “devorados” por el grupo mientras íbamos bajo la protectora sombra de alamedas a la vera del camino observábamos inmensos viñedos por ambos lados, producto del trabajo de generaciones, que transformaron años atrás, tierras áridas en valles verdes mediante el riego por acequias. A media tarde entramos a Cafayate donde de inmediato nos alojamos en un cálido hospedaje, una vez bañados, comidos y atendidos nuestros medios de movilidad, previa mateada… salimos a dar la “vuelta del perro” por la ciudad donde pudimos apreciar una excelente variedad de artesanías regionales y frutas secas de la región, a las cuales les hicimos honor y como no podía ser de otra manera! Probamos los vinos famosos del valle, que damos fé! Son exquisitos.&lt;br /&gt;Y ya amaneciendo el sol nos sorprendió saliendo de Cafayate iniciando la etapa má larga del raid… unos 95 Kms. Hasta Alemanía un pueblo prácticamente “fantasma” solo unas pocas familias habita ese lugar, otrora cabecera del ferrocarril, hoy el puente sobre el río se vé invadido por la maleza, que con la complicidad de los años a desplazado al tren. A unos 15 Km.  De la ciudad comienza la quebrada de Cafayate cuyas formaciones rocosas, los Castillos, el Obelisco, el Fraile, el Sapo, el Anfiteatro, la Garganta del Diablo, etc. Ponen a prueba nuestra capacidad de asombro, con su colorido sin par, una vez más la naturaleza nos demostraba lo infinito de su creación… atrapados por el entorno y a pesar de un fuerte viento en contra íbamos haciendo kilómetros sin darnos cuenta, sabedores que después de cada curva en el camino, una nueva sorpresa nos volvía a enriquecer  el espíritu.&lt;br /&gt;Y así de asombro en asombro apareció un cartel que nos indicó que ya estábamos en Alemanía., finalmente cuando nos apeábamos de las bicis tomamos conciencia de lo cansados que habíamos llegado, el viento desfavorable, el sol y los kilómetros dijeron “presente” ¡recién ahí!… antes, el soberbio paisaje no nos había dejado.&lt;br /&gt;Después de armar nuestras carpas algunos “atrevidos” se dieron un baño en el río. Otros después de comer como búfalos hambrientos, exploraron el lugar y al final el grupo se dividió entre los que se fueron a descansar (léase dormir) y los que optaron por ascender a un modesto cerro de las cercanías, pero como es natural no bien cayó el sol …. Todos sin excepción y a pedido de nuestros cuerpos “desaparecimos” en nuestras bolsas de dormir.&lt;br /&gt;A la mañana ya estábamos pedaleando nuestra última etapa que era el Carril donde completábamos el círculo que forma el circuito de los valles calchaquíes.&lt;br /&gt;Todo el trayecto es prácticamente llano y cómo se vá bajando de altura el verde invade paulatinamente el paisaje, tras haber pasado por la Viña y  Moldes sin novedad, pusimos fin al raíd habiendo adquirido experiencias y vivencias inolvidables, yá nos sentíamos poseídos por la nostalgia…. Prometiéndonos volver.&lt;br /&gt;Después de siete días de pedaleo, subimos a la  trafic, que en 36 horas de viaje nos dejó en nuestra querida Miramar.&lt;br /&gt;Los integrantes del grupo:&lt;br /&gt;Hector Elgueta&lt;br /&gt;Osvaldo Castán&lt;br /&gt;Diego Rizo&lt;br /&gt;Julián Castán&lt;br /&gt;Pikí Orellano&lt;br /&gt;Tino Montagne&lt;br /&gt;Antnio Moreno&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-7280365217793267281?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/7280365217793267281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=7280365217793267281' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/7280365217793267281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/7280365217793267281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/02/ciclo-raid-valles-calchaquies-provincia.html' title='CICLO RAID VALLES CALCHAQUIES PROVINCIA DE SALTA'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7700455034745574472.post-5473141863873909633</id><published>2007-01-27T13:19:00.000-03:00</published><updated>2007-02-17T14:25:44.892-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cruce del Abra del Acay'/><title type='text'>Cruce del Abra del Acay</title><content type='html'>“Interesantísimo relato de uno de los más entusiastas raidistas de nuestra ciudad, cultor de esta durísima disciplina y deportista cabal, Antonio José Moreno (Toni)”.&lt;br /&gt;Diario Crónica publicado el 12 de Julio de 2003 en Miramar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN BICICLETA HACIA LAS NUBES&lt;br /&gt;2003&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decido detenerme para abrigarme y protegerme del viento gélido que sopla desde el Oeste, al hacerlo tengo que apretar el freno de mi bici … la pendiente es tan pronunciada, que tira la misma con toda su carga para atrás, estiro una mano y logro sacar un buzo de una de las alforjas, aunque con esfuerzo, finalmente puedo ponérmelo, sin que se caiga la bicicleta y yo con ella… a 4.500 metros de altura cualquier actividad es muy dificultosa, la falta de oxígeno afecta el rendimiento de todo el organismo, los músculos no responden, la respiración es caótica y el cerebro se niega a funcionar con normalidad. Efectos varios: Lentitud de los reflejos, habla dificultosa, torpeza generalizada, carácter irritable, etc.&lt;br /&gt;Salimos da S. A. de los Cobres a las 8:30 horas y llevamos casi ocho horas trepando esta “Montaña” por una “huella” que se supone, es la Ruta 40, que va por el Abra del Acay hacia La Poma. La inquietud se ha ido apoderando de mí, poco a poco, trato de no mostrarla a mis compañeros “Piki” y “el Vasco” pero las circunstancias se han puesto muy difíciles por varios motivos. Son las 16 horas y nos quedan solamente dos horas de luz diurna, estamos a gran altura, agotados después de horas y horas de trepar pedaleando y el camino, a nuestra derecha está flanqueado por la pared casi vertical de la montaña y en el lado izquierdo, solamente el hecho de mirar el precipicio, que está al acecho, produce vértigo, ni soñar de intentar bajar por ahí para poder acampar…&lt;br /&gt;Pero, en algún momento tenemos que hacerlo, antes que oscurezca del todo. El frío y el viento de la noche en la alta montaña es muy intenso y necesitamos un lugar mínimo para armar nuestras carpas. La única opción que nos quedaría… sería hacerlo sobre el camino, que consiste en una angosta huella, pero a medida que pasan los minutos descarto esta posibilidad, dado el riesgo de ser aplastados por un auto en medio de la noche. Seguir pedaleando para arriba, ganando altura también es muy riesgoso, el apunamiento se acentuaría y las posibilidades de llegar a lo más alto de la cuesta serían muy escasas, sumado a esto, tendríamos que emprender la bajada de noche, por un angosto camino de montaña flanqueado por enormes abismos. Sabíamos que este trayecto sería muy difícil, subir el Abra del Acay de 5.006 metros de altura sobre el nivel del mar, partiendo de San Antonio de los Cobres en la Provincia de Salta es de una dureza extrema, y si a eso le agregamos que, nuestras bicicletas van con equipo de campamento completo, comida, agua (8 litros) y ropa para fríos muy rigurosos, herramientas, etc., todos estos kilos, “llevarlos” para arriba a gran altura se pone muy complicado… por decirlo de alguna manera. Para contrarrestar todo esto tenemos a nuestro favor, Años de entrenamiento, el espíritu deportivo metido en los huesos y una insaciable sed de aventura.&lt;br /&gt;Habíamos partido de Miramar unos 15 días atrás, éramos cuatro con la firme decisión de meternos con nuestras mountain bikes en el desolado y árido Desierto de Atacama; “Piki” Orellano, Rubén Cela (el Pelado), Hector Elgueta (el Vasco) y yo Toni Moreno, después de rodar con nuestras bicis un camino, prácticamente inexistente, finalmente llegamos al Peñón, pueblo perdido en plena Puna Catamarqueña, al que se arriba por una huella marcada entre interminables pedregales y arena suelta, nos costó 6 días de duro trajinar de los cuales los últimos 3 fueron en total soledad. A esa altura ya el desierto “rey” y “señor” de la zona se había adueñado de nosotros haciendo pagar a nuestros cuerpos un costo físico muy alto, pero a cambio nos dio su inmensidad impoluta de paisajes vírgenes y su silencio, sólo interrumpido por el viento, su aridez nos curtió la piel, pero a medida que pasaban las horas y los días, una sensación de perfecta libertad se iba apoderando de cada uno haciendo volar nuestro espíritu.&lt;br /&gt;Al cumplir esa primera parte de nuestro viaje, nos dirigimos en un pintoresco colectivo hasta El Eje, un modesto pueblo, desde ahí, montados en nuestras bicis nuevamente, y ya por zonas pobladas, después de 450 Kms y 4 días entramos en la ciudad de Salta. A esta altura lamentablemente el Pelado Cela tuvo que regresar a Miramar. Extrañando al compañero de “fierro” que había resultado, seguimos viaje al siguiente día, rumbeando para S. A. de los Cobres donde arribamos sin mayores novedades a las 21 horas.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente desafiamos la mítica ruta 40, con su paso de mayor altura en todo el continente Americano, el Abra del Acay, con su soberbio desnivel y su completa soledad. En los dos días que nos llevó subirla no cruzamos un solo vehículo. Habíamos emprendido esta expedición sabiendo que sería muy exigente y no nos defraudó en lo más mínimo.&lt;br /&gt;Las cumbres de las montañas “navegan” sobre nuestras cabezas por un intenso cielo azul; frente a nuestras ruedas se alzan las primeras estribaciones y en el horizonte se divisa el enorme cordón montañoso, coronado por la cumbre del cerro del Acay, que con sus 5.800 metros sobre el nivel del mar y su nieve eterna nos hace tomar conciencia de nuestra pequeñez ante la naturaleza. Hemos pedaleado largo y tendido y después de una breve parada para descansar y normalizar la respiración .., proseguimos sin poder apartar nuestras miradas del horizonte donde, invadiéndolo todo, se yergue majestuoso el cordón montañoso que tenemos que superar. El cansancio de mi cuerpo ha ido desapareciendo a medida que lo ha ido reemplazando la preocupación de lo avanzado de la tarde, y no se vislumbra un mínimo de espacio para acampar… De pronto nos parece ver una senda en el fondo del barranco a la cual no podemos acceder por lo empinado del mismo. Después de conversar con mis compañeros, decidimos en común acuerdo seguir adelante ya que por lógica, esta senda debería conectarse en algún punto con el camino por donde vamos… ¡Y así fue!, finalmente cuando moría la tarde, pudimos aunque con dificultad “bajar” el hondo cañadón por una huella hecha seguramente por cabras o guanacos salvajes de la región teniendo que pasar unos momentos de vértigo bastante adrenalínicos, ¡al fín! accedimos a un lugar lo suficientemente plano donde armar nuestras “casas” (carpas) mientras la noche se iba adueñando de todo. Ordeno mi equipo aprovechando la poca luz que queda, echo una mirada a mi altímetro y éste me marca 4.600 metros de altura, hemos trepado unos 900 metros y nos restan aproximadamente 300 metros de desnivel que sabemos serán sin duda alguna durísimos, también sabemos que la noche será “muy larga”, a esta gran altura hay un 60% de oxígeno del que hay al nivel del mar, y por lo tanto el cuerpo no se recupera del esfuerzo como en el llano, pero siento que los tres ya tenemos la íntima convicción que lo lograremos. Nuestro viaje ha tenido todas las características de una aventura por el echo de que hayamos tenido que depender hasta tal punto de nosotros mismos de que este… es un raid ciclístico “a la antigua”, no hay teléfono, ni radio, ni vehiculo de apoyo. Estamos completamente aislados de nuestro mundo cotidiano, librados sólo a nuestros propios recursos, sin nadie a quien acudir debiendo aceptar la responsabilidad de nuestros errores en este “mundo” mineral duro, solitario, pero intensamente bello, ¡Claro! como humanos que somos, cometemos errores, pero estos son para una mayor conciencia sobre nosotros mismos y nos sirven para aprender siempre un poco más.&lt;br /&gt;Finalmente amanece, la Puna pegó fuerte, la noche y el frío fue su aliado, pero los tres tenemos mucha experiencia en pedalear en montaña y nos sobrepusimos a los malestares (que los hubo) propios de la falta de oxígeno. No es la primera vez que pasamos por una situación así, ya se ha formado una mística en el grupo a través de varios ciclo raides juntos, cada uno sabe lo que dan los otros, y lo que es más importante, un fuerte espíritu de equipo nos une en todas las circunstancias. Creo que nuestra filosofía es muy sencilla: “No le quitemos años a nuestra vida, pongámosle vida a nuestros años” (Arjona). Adentro de nuestras carpas el frío es paralizante, el agua está congelada, tenemos que salir al exterior a romper el hielo formado contra las piedras… finalmente después de luchar con los calentadores (con el frío no funcionan bien), logramos tomar algo caliente. Ya el sol acaricia nuestras espaldas cuando emprendemos la segunda etapa, un sin fin de curvas que apuntan al cielo es todo lo que vemos, vamos callados y jadeantes luchando por el escaso oxígeno, solamente cuando hacemos una breve parada hablamos lo indispensable, no más…&lt;br /&gt;Había pasado una hora desde la partida cuando divisamos, en la montaña, a unos 250 metros sobre nuestras cabezas, recortada por el firmamento, ¡Al fín! la clásica apacheta (pirámide de piedras) signo inequívoco del punto más alto del camino. Hicimos un alto para descansar, con el objetivo a la vista comenzamos a sonreir dejando atrás los difíciles momentos vividos, nos sentimos plenos y orgullosos de nosotros mismos y aunque sabemos que nos llevará unas tres horas más llegar a la cumbre; ya nuestras piernas tienen alas y nuestro ánimo está por las nubes. A las 13 horas subimos penosamente los últimos metros, arribando al punto más alto de una ruta en todo el continente americano (5,006 Mts.), nadie nos estaba esperando, aplaudiendo, o con una medalla para colgarnos al cuello, pero en nuestro interior “una multitud rugía de entusiasmo”, la Pacha Mama nos había “dejado” llegar… después vinieron los abrazos, las felicitaciones mutuas, fotos y filmaciones varias, etc. Y finalmente con la certeza de que todo había valido la pena, comenzamos a descender hacia La Poma primer lugar poblado distante unos 60 Kms. Nos llevó 5 horas avistar el pueblo, profundos precipicios bordean el camino constantemente, nuestras manos van agarrotadas presionando sin pausa los frenos, de vez en cuando volvemos la mirada atrás, el Abra del Acay nos contempla, nos pidió mucho, pero… también nos dio mucho y sobre todo nos dio la seguridad de que podemos pese a todas las dificultades, superarnos a nosotros mismos física y mentalmente.&lt;br /&gt;Eran las 18 horas cuando nuestras bicicletas y nuestras humanidades cubiertas de polvo ruedan por las calles de La Poma. El “Aconcagua” de los cilo raidistas el Abra del Acay lo habíamos superado y paulatinamente una sensación de vacío se fue apoderando poco a poco de nuestros corazones, pero presentimos que la aventura una vez más nos llamará… ¡Y RESPONDEREMOS! a su llamado, y habrá otra “Abra del Acay” frente a nuestra ruedas que intentaremos subir, aunque haya quienes diga que “es una locura”, aunque el clima nos muestre sus garras, aunque el camino no exista, aunque tengamos que superar el mayor de los obstáculos… a nosotros mismos, a pesar de todo y de todos; lo intentaremos una vez más, mientras en nuestras mentes se escuchará la canción de Serrat ¡Caminante no hay camino, se hace camino al andar!.&lt;br /&gt;AGRUPACIÓN PEDAL Y GARRA&lt;br /&gt;Integrantes del raid cilcístico: Rubén Cela (el Pelado), “Piki” Orellano, Hector Elgueta (el Vasco) y Antonio José Moreno (Toni).&lt;br /&gt;Total kilómetros recorridos 950.&lt;br /&gt;Trayectos cumplidos: Belén, El Peñón, Provincia de Catamarca, Salta (ciudad), San Antonio de los Cobres, por Abra del Acay y Cuesta del Obispo hasta ciudad de Salta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7700455034745574472-5473141863873909633?l=pedalygarra.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pedalygarra.blogspot.com/feeds/5473141863873909633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7700455034745574472&amp;postID=5473141863873909633' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/5473141863873909633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7700455034745574472/posts/default/5473141863873909633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pedalygarra.blogspot.com/2007/01/interesantsimo-relato-de-uno-de-los-ms.html' title='Cruce del Abra del Acay'/><author><name>Pedal y Garra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05394801469190748835</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
